La Pasión palentina que viaja por toda España

Así es el día a día de la Banda de Cornetas y Tambores Santísima Trinidad: compromiso, devoción y buen hacer
Banda de Cornetas y Tambores Santísima Trinidad en Palencia
Banda de Cornetas y Tambores Santísima Trinidad en Palencia

Tres ensayos semanales, de septiembre a enero, y cinco por semana desde ahí hasta Semana Santa. Viajes en autobús, habitaciones compartidas, actuaciones tocando un instrumento de viento o de percusión durante cuatro horas seguidas, con frío y de pie… Afrontar todo esto es, sin duda, una cuestión de pasión.

Pasión por la música, por la Semana Santa palentina y por aquellas que se celebran en otros lugares de España. Pasión por los amigos y compañeros de viaje y procesión. Pasión por los valores humanos que, más allá de la fe y la devoción propia de esta época del año, crecen en cada uno de los músicos y sus familias: compromiso, disciplina, compañerismo, buen hacer.

Miembros de la Banda de Cornetas y Tambores Santísima Trinidad tocando instrumentos
Banda de Cornetas y Tambores Santísima Trinidad de Palencia

Pasión, como la que profesan los 78 integrantes de la Banda de Cornetas y Tambores Santísima Trinidad, constituida en asociación cultural, quienes, después de un gran número de conciertos en la provincia durante el periodo de Cuaresma y de procesionar el Viernes de Dolores en la capital, recorrerán con su música toda la geografía española hasta el Domingo de Resurrección. Cuando vemos avanzar a una banda de cornetas y tambores marcando el paso de una cofradía, es fácil dejarse llevar por la majestuosidad del sonido y la solemnidad del momento. Sin embargo, detrás de los uniformes impecables y la afinación precisa, late una inmensa familia unida por la pasión, el sacrificio y muchas horas de convivencia.

Julio Martín Margüello, director de la Banda de Cornetas y Tambores Santísima Trinidad de Palencia, nos abre las puertas de este proyecto musical para mostrarnos el lado más humano de la Semana Santa.

La historia de la Santísima Trinidad nace de la ambición por crecer y evolucionar. Formada en el año 2016, surgió fruto de la fusión de dos agrupaciones independientes que anteriormente habían estado vinculadas a las cofradías palentinas de la Veracruz y del Santo Sepulcro. Una unión que permitió al proyecto probar la experiencia de viajar a otras procesiones de todo el país, especialmente en el sur, donde existe mayor tradición musical de Semana Santa.

Para la Semana Santa de 2026, la banda cuenta con 74 músicos en sus filas, además de las dos personas encargadas del banderín, aunque el número ascendería a 78 de no ser por problemas de salud que han dejado a cuatro de ellos en tierra este año. Lo más hermoso de esta formación es la diversidad de su plantilla: hay niños de apenas 10 años tocando junto a veteranos de 50, e incluso padres e hijos compartiendo partituras.

El magnetismo de la Santísima Trinidad es tal que trasciende las fronteras de la provincia: a sus ensayos acuden músicos desde Valladolid, Burgos, Toro e incluso desde Bilbao. Todo este ecosistema se nutre de un ambiente excepcional. En su sede de la calle Francia, en Palencia, no solo se ensaya música, sino que se forjan amistades profundas.

«Se crean vínculos de amistad bastante importantes. Hay gente que su grupo de amigos del cotidiano del día a día es la banda», confiesa Julio, que destaca el ambiente familiar que se expresa en celebraciones, cenas y actividades paralelas, fundamentales para mantener viva la cohesión.

Sangre, sudor y «labio»

El nivel musical que la banda exhibe por las calles de lugares como Valladolid, Logroño, Salamanca, Cádiz o Sevilla no es fruto de la casualidad. Es el resultado de una disciplina férrea. Los ensayos comienzan nada más terminar las fiestas de San Antolín en septiembre, con tres días a la semana, y se intensifican hasta alcanzar los cinco días semanales después de Navidades.

El esfuerzo físico es titánico, especialmente para los instrumentos de viento. Julio explica que la corneta exige mucha constancia para no perder la forma física: «Como lo dejes de tocar dos semanas es como que empiezas de nuevo. Pierdes esa costumbre de hacer labio». Además, deben luchar contra el frío, implacable en algunas procesiones, que no solo entumece las manos, sino que altera la afinación de los instrumentos.

Todo este engranaje funciona gracias a una junta directiva de ocho personas y a la colaboración desinteresada de las mujeres y hombres que tocan en la banda.

Mientras Julio se encarga de la gestión de componentes y actuaciones, José Ángel y David dirigen el apartado musical, Lucía coordina la uniformidad y otros compañeros aportan sus conocimientos para reparar instrumentos o mantener y pintar el local.

Detrás de la imponente presencia de la agrupación en las calles se esconde un incesante trabajo logístico y un importante esfuerzo económico. Mantener a más de setenta músicos en activo supone afrontar gastos constantes, ya que los instrumentos sufren desgaste, se rompen y exigen reparaciones periódicas.

Para hacer frente a esto, la propia banda se autoorganiza: mientras algunos componentes asumen la delicada tarea de limpiar y arreglar las averías del diverso instrumental —que incluye desde cornetas y tambores hasta tubas, trompas y bombardinos—, otros miembros del equpio revisan los uniformes, que encargan a una sastrería especializada de Madrid.

Profetas fuera de su tierra

Curiosamente, la Santísima Trinidad solo toca un día en su ciudad natal: el Viernes de Dolores, acompañando a la Hermandad de la Sentencia. El resto de la Cuaresma y Semana Santa emprenden un auténtico éxodo que les lleva a recorrer la geografía española.

En 2026, su agenda incluye traslados y recitales en León, Valladolid y Logroño, antes de afrontar una maratón andaluza que los llevará por Conil de la Frontera, El Puerto de Santa María, Bollullos Par del Condado, Sanlúcar de Barrameda, Lebrija y Chipiona.

Para la banda, tocar en el sur es un reconocimiento enorme. «Que nos llamen de Andalucía, que es la cuna de las bandas, nos hace mucha ilusión», admite Julio.

Este año, uno de los momentos más esperados será su participación en la procesión del Martes Santo en Cádiz capital, una oportunidad que llevan dos años persiguiendo pero que la lluvia les había arrebatado hasta ahora.

Saber que una cofradía gaditana confía en una agrupación de Palencia es para ellos el máximo honor y una forma de autoexigirse y seguir mejorando.

Las procesiones en Andalucía son maratonianas, ya que duran desde 4 hasta 8 horas, y en los últimos días de la semana llegan a tocar en turnos de mañana y tarde. Físicamente, los músicos terminan agotados por los viajes, la falta de sueño y las horas de pie.

Sin embargo, para Julio, este agotamiento físico se traduce en una purificación mental. «Para mí la Semana Santa es como como un reseteo», confiesa. El nivel de concentración y pasión que exige la banda le permite desconectar absolutamente de las preocupaciones del día a día. Vuelven físicamente exhaustos, pero anímicamente renovados y, sobre todo,«deseando que llegue el año siguiente».

El trabajo de la Banda, sin embargo, no se detendrá: en cuanto termine esta edición, el colectivo revisará los instrumentos, comprará

Esa es la verdadera esencia de la Banda Santísima Trinidad: un refugio humano, musical y emocional que, nota a nota, hace de la pasión un modo de vida.

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