Un ciudadano de Palencia fue víctima el pasado mes de noviembre de una estafa perpetrada íntegramente a través de medios digitales, un delito que se encuadra dentro de las modalidades de ciberdelincuencia. Los hechos comenzaron cuando el afectado contactó con una mujer a través de un portal de internet destinado a servicios sexuales, aunque finalmente no llegó a producirse ningún encuentro.
Poco después, el hombre recibió un mensaje en su teléfono móvil a través de WhatsApp en el que se le exigía el pago de una suma de dinero. La justificación era una supuesta compensación por haber hecho perder el tiempo a la mujer con la que había contactado. El mensaje incluía una amenaza clara, si no realizaba el pago, se haría pública en su entorno familiar la solicitud de servicios sexuales que había realizado. La víctima realizó la primera transferencia a través de Bizum.
Sin embargo, las exigencias no cesaron. Tras ese primer pago, recibió una llamada telefónica en la que se le reclamaba una cantidad mayor, que también abonó. Ante una tercera demanda de dinero, el hombre decidió poner fin a la situación y denunciar los hechos ante la Policía Nacional, aportando todos los datos de contacto y las operaciones bancarias de las que disponía.
El Grupo de Investigación de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional asumió la investigación. Tras realizar las gestiones necesarias con las operadoras de telefonía y las entidades bancarias vinculadas a las cuentas receptoras de los pagos, los agentes lograron identificar al presunto autor. La investigación presentó dificultades añadidas, ya que para contratar los servicios de telefonía y abrir las cuentas bancarias utilizadas se había empleado documentación de identidad sustraída o extraviada de sus legítimos titulares, lo que inicialmente ocultaba la verdadera identidad del estafador.
En la actualidad, el presunto responsable de la extorsión ha sido identificado y se encuentra pendiente de su detención y puesta a disposición judicial.
Las autoridades recuerdan la importancia de adoptar medidas preventivas para reducir el riesgo de ser víctima de este tipo de delitos como evitar el acceso a páginas web que no ofrezcan garantías suficientes de fiabilidad, no facilitar nunca copias de documentación personal (DNI, pasaporte) a través de correos electrónicos, webs o aplicaciones de mensajería que no sean plenamente seguras y oficiales y denunciar de forma inmediata la pérdida o el posible robo de documentos de identidad o tarjetas bancarias, procediendo a su inmediata anulación en el caso de las tarjetas.




