Igual que el equipo, las gradas tardaron hoy en entrar en calor. Quizá el ser un miércoles, que mañana es ‘día de escuela’; quizá la hora, que a muchos no les dio tiempo ha realizar su rutina o llegar a tiempo desde sus ocupaciones… el caso es que había un cierto frío en el pabellón.
El mismo frío que se podía ver sobre el parqué. Una cosa raruna en la Caldera de Castilla. Pero el guiso estaba por hacerse. Poco a poco, pese a la ferrea resistencia del Palmer en la primera parte por no dejarse hacer, fue cogiendo temperatura las gradas. Con dos golpes de calor finales: la salida a cancha de Levy (y su mate) y el algo más de un minuto que jugó Óliver, cuando ya estaba ganado el partido y cubierto el expediente. Una victoria más a celebrar con el saludo vikingo.
Por cierto, si notaron cierta mejoría en la megafonía, sí, era mejor, pero no la definitiva que tendrá el pabellón.
La nueva ‘voz’ del Pabellón Municipal de Palencia, desde el Martín Carpena de Málaga
Era solo ‘un apoyo’.



























