Las Jornadas de Actualización de gripe abordarán su relación con la COVID y multiplican sus inscritos, más de 1.500

Las II Jornadas de Actualización en Gripe abordarán en esta edición la relación de esta enfermedad con la COVID-19 y han multiplicado el interés, lo que se refleja en que han multiplicados el número de sanitarios inscritos en las mismas hasta superar los 1.500 frente a los 250 de la anterior edición.

Estas jornadas se desarrollarán este año bajo el lema ‘Gripe en tiempos de coronavirus’ entre los días 19 y 21 de octubre organizadas por el Centro Nacional de Gripe de Valladolid junto al Instituto de Estudios de Ciencias de la Salud de Castilla y León (ICSCYL).

El director y coordinador de las Jornadas, Iván Sanz Muñoz, responsable científico y de vigilancia virológica del Centro de la Gripe, ha reconocido que no se esperaba tanta afluencia de gente en esta edición telemática, pero ha incidido en que la especialidad de ponentes y organizadores es la gripe y los virus respiratorios y este año había que hablar de COVID porque además dentro de poco llegará la gripe y el resto de virus que convivirán con éste nuevo y es «necesario» formarse al respecto.

El encuentro cuenta con tres bloques bien diferenciados dedicados a vacunas, diagnóstico clínico y epidemiología y tratamiento pacientes, que contarán con expertos en esas áreas con el objetivo de actualizar conocimientos y enseñar a personal sanitario los últimos avances para su aplicación en la práctica clínica, en el trabajo diario.

«Es el objetivo puro y duro, que sirva continuamente de refresco de que los virus son importantes, este año más», ha señalado Sanz Muñoz, quien ha explicado que no es un curso más, tiene una aplicación, y los asistentes siempre reconocen tras su participación que han tenido un aprendizaje que han podido utilizar en su labor.

Aunque todos los años se trata de abordar temas nuevos y no los «de toda la vida» de los que se ha hablado mucho, sino que sean «rompedores», este año todo lo relacionado con COVID es actual, pero además ha incidido en que se presenta un «escenario nuevo» y no se sabe cuando llegue el invierno cómo va a ser.

A este respecto, aunque no se puede tener una «bola de cristal» y jugar a adivinar, el responsable de vigilancia virológica del Centro de la Gripe ha explicado que hay un poco de experiencia con lo que ha ocurrido en el Hemisferio Sur, información que se utiliza para identificar o señalar a las casas comerciales que fabrican vacunas qué cepas van circulando más o menos, algo en lo que se trabaja gracias a la Red Mundial de Vigilancia de la Gripe.

Así, con esa información, se decide «a ocho meses vista», la composición de las cepas de vacuna de cada hemisferio y se prevé lo que va a pasar, aunque con cierto margen de error porque el virus durante ese tiempo evoluciona y sigue circulando por lo que lo que ocurre durante esos meses es «impredecible».

Sanz Muñoz ha diferenciado entre una vacuna nueva como la que se busca para la COVID-19 y la de la gripe, que se hace casi cada año porque se cuenta con una tecnología «muy dominada» y sólo hay que adaptar las cepas, no es «nueva para un virus nuevo», es decir, se va un poco «sobre seguro», aunque a veces se acierta «más y otras menos», aunque ha señalado que cuanta más gente se la ponga más eficaz es.

MENOR GRIPE POR MEDIDAS ANTI COVID

Precisamente en cuanto a la incidencia que pueda tener este año la gripe, Iván Sanz ve probable, aunque con reservas porque «el papel lo aguanta todo», que sea menor que en anteriores ejercicios, aunque es difícil de predecir.

Esta idea se basa en lo ocurrido en el Hemisferio Sur, donde las medidas de confinamiento, distanciamiento y uso de mascarillas no sólo han tenido un efecto sobre la transmisión de la COVID, sino también del resto de virus respiratorios, en especial la gripe.

De esta forma, ha habido países en los que incluso ni se ha presentado, no ha habido epidemia y en otros ha sido reducida, pero ha aclarado que a la gripe le pasa como al COVID, son virus respiratorios «que tienen la manía de transmitirse por vía respiratoria o contacto estrecho», por ello si se ponen barreras no infectan.

Por estas razones se puede pensar en que en principio la transmisión de la gripe pueda ser más leve, lo cual ha insistido en que no quiere decir que no haya que vacunarse y cree que la «moda» de hacerlo este año «ojalá siguiera así todos los años» y no fuera algo transitorio porque cree que si se tiene una «herramienta» para luchar contra ello hay que «utilizarla».

Además, ha advertido de que el hecho de que pueda haber una menor transmisión por las medidas que se toman frente a la COVID no quiere decir que para las personas que tienen «fragilidad biológica», es decir, con patologías previas y que no combaten la enfermedad igual de bien, tenga menos efectos graves, es decir, que puedan sufrir por la gripe una neumonía, un ingreso en UCI o incluso la muerte, ya que con ellas es con las que se «ceba».

Por ello, si hay una mayor vacunación, que sería lo ideal, se pueden reducir las muertes por una enfermedad que ha pedido que «no se olvide» que el año pasado causó entre 4.000 y 5.000 muertes y otros años ha llegado a las 15.000, por lo que provoca problemas todos los años. Sanz ha insistido en que no se pierda de vista esta circunstancia aunque ahora esté el COVID y el día de mañana no se sepa «qué pasará con él».

Ante los diferentes tipos de gripe, unos que provocan más mortalidad y otros más benévolos, ha pedido «no fiarse» de cómo empiezan las epidemias y ha llamado a «estar siempre preparados» sin menospreciar a otros virus aunque uno tenga más mortalidad que los otros.

Precisamente ese es otro de los objetivos de las jornadas, ha apuntado el director emérito del Centro Nacional de Gripe, Raúl Ortiz de Lejarazu, quien ha señalado que se pretende abordar aspectos relacionados con la «convivencia» de virus como el COVID, que «ha venido para quedarse y tiene que coexistir con la gripe», este año o en próximos.

AGOTAR VACUNAS

Ortiz de Lejarazu también ha destacado el hecho de que este año sea mayor la importancia de la vacunación, ha apuntado que lo que se debe hacer es aumentar las coberturas lo máximo posible y cree que éste hubiera sido el año «perfecto» para que se alcanzase una tasa del 70 o el 80 por ciento en la población para la que está indicada la vacuna.

En este sentido, ha incidido en que la vacuna de la gripe no es «cien por cien» fiable –en los últimos años la media de efectividad se sitúa en torno al 60 por ciento–, por lo que «cuanta más gente vacunes, mayor es el efecto» y ha calificado de «tremendo» que en España no se vacune el 75 por ciento de las personas que tienen patologías crónicas siendo gratis la vacuna y los que se infectan «pongan al sistema sanitario en jaque» como pasa algunos años.

Precisamente en este ejercicio y con las actuales circunstancias, Ortiz de Lejarazu vaticina que se agotarán todas las vacunas y no se tengan que devolver como sucede otros años, sobre todo después de que se bajara la guardia tras la pandemia de 2009 que tuvo una mortalidad muy baja y tuvo ese efecto del que ya alertó la Organización Mundial de la Salud.

El virólogo, que dirigió durante doce años el Centro de la Gripe, ha insistido en que esta enfermedad somete todos los años al sistema «a un estrés tremendo» y la vacunación tiene importancia porque primero pretende proteger a las personas frente al contagio, que este año puede ser de gripe sólo o junto a COVID, sin que se sepa la repercusión que va a tener, por lo que si se logra esta protección se puede alcanzar también el objetivo de evitar el estrés del sistema.

En cualquier caso, «gripe y COVID es juntar el hambre con las ganas de comer y lo vamos a pasar mal», ha vaticinado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa tu comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí