Por Fernando Caballero
La capital portuguesa es la nueva parada expositiva del pintor Alberto Reguera, nacido en Segovia pero criado en Palencia. La galería de Lisboa Sao Mamede acoge su última producción, 25 paisajes abstractos pintados entre 2023 y 2025 y de formato grande. Es la tercera ocasión que expone a Reguera esta galería, “muy respetada en Portugal por su trayectoria expositiva con artistas como Cruzeiro Seixas y Cesariny, así como por su labor de galerista comprometido con las carreras de los artistas que representa”, según el propio Reguera. La muestra permanecerá abierta hasta el 25 de marzo.
La exposición se titula ‘Materia y Luz’. “Pretendo trasmitir al espectador que la materia es luz, y que estos dos elementos varían a través de la percepción del visitante, dependiendo de la incidencia a luz en la materia trabajada”, explica el pintor.
Reguera destaca que en la exposición se fusionan “las cuatro temáticas ya recurrentes en mi trabajo”: la noche, la inspiración oriental, el cosmos y lo telúrico, es decir, la referencia a la tierra natal. Sobre la noche, el artista señala que es una alegoría a través de mis obras. “Es un tema que me interesa, porque representa el tránsito entre lo viable y lo invisible. Obliga a nuestra imaginación a inventar colores, ahí donde el matiz ya solamente se vislumbra. Y es una figura que siempre he relacionado con la poesía que leo, como por ejemplo la del poeta español Antonio Lucas”, asegura. Un ejemplo de este concepto es su obra ‘Evocation lunaire. La luna se asomó entre las nubes’, de 2023, incluida en el catálogo.
Sobre la inspiración oriental, asegura: “Siempre me ha impresionado el trazo ágil y vigoroso que con su enorme capacidad de variación manejan los pintores antiguos chinos, y cómo queda reflejado en sus obras, que tanto me inspiran. En eso, y en saber dotar de aliento poético la base estructural del cuadro, y de la utilización de ese trazo como instrumento de soldadura poética, entre cielo y tierra. En este sentido, intento trasmitir emociones a través de composiciones ascendentes, formatos verticales donde las nubes se mezclan con las montañas, a través de la representación de la condensación de las gotas de agua. Es la idea oriental del Shan-shui, la montaña-agua”. Cuadros representativos de esta línea son ‘Ascendentes luminosidades en fusión’, ‘Estratos celestes en elevación’, ‘Inspiraciones orientales’ y ‘Resplandores celestes’.
La visión del cosmos está relacionada con la mentalidad china, “que con su visión del paisaje pretenden pintar el paisaje interior del hombre”. “Un paisaje interior que enlaza con las leyes fundamentales del universo macrocósmico, porque mantiene lazos orgánicos con microcosmos del hombre. Esta idea está materializada en mis obras como el pigmento vibrante que viaja en la superficie del cuadro y que genera una pléyade de estelas que recorren universos imaginados”, matiza. Obras vinculadas a este concepto presentes en la exposición de Lisboa son ‘Les confins de la lumière’, y ‘Fulguraciones estelares’.
Por último, sobre lo telúrico y la referencia a la tierra natal, Reguera asegura que a lo largo de su trayectoria ha ido construyendo “silenciosamente” una serie donde Castilla y sus horizontes son la referencia. “En esta exposición de Lisboa, encontramos un ejemplo en ‘Tierras Luminosas’, una obra de gran formato que abstrae un paisaje castellano en invierno, con la luz filtrándose a través de la niebla de la mañana, que está a punto de desaparecer”, agrega.
El artista destaca que “el concepto de la exposición subraya la influencia de la luz en la materia que sobresale en las capas finales de algunas de mis obras”. “La luz se expande gracias a la intensidad del pigmento aplicado en las capas centrales del cuadro. Los diferentes puntos de vista lumínicos observados por el espectador, según se va desplazando en torno a la obra, le proporcionan dinámicas instantáneas visuales”, agrega.
La superficie del cuadro asume un papel central, según Reguera. “La pintura se acumula, crea relieves y márgenes inestables, otorgando a las obras una fuerte presencia física. Algunas piezas superan el plano de la pared y se proyectan en el espacio. Sin embargo, es precisamente en ese exceso de materia donde surge la sensación de ligereza: entre capas densas y gestos más abiertos, el color comienza a respirar”.
Para el pintor, “la luz actúa como un elemento transformador, esculpiendo el color y revelando texturas, zonas de silencio y áreas de mayor intensidad visual”. “Azules, blancos, dorados y rojos aparecen como campos inestables, en constante mutación. La mirada es invitada a una observación lenta, basada en acercamientos y distancias”, apostilla.
Reguera ha participado en exposiciones relevantes relacionadas con Portugal, como la que organizó la Fundação Portuguesa das Comunicações de Lisboa en 2008, titulada ‘Caligrafías. Uma realidades inquieta’. Fuera de Portugal, ha expuesto con numerosos artistas portugueses en la muestra titulada ‘Passion d´Art. Collections Privées’, en L’Espace d´Art Contemporain Saint Martin, de Montelimar (Francia), junto a autores como Julio Pomar, Leonel Moura, Julio Resende, Julia Sarmento y Noronha Da Costa, entre otros. En 2010, participó en la Bienal Internacional de Arte y Diseño Industrial de Boavista, en la Marinha Grande portuguesa. En 2019, realizó una ‘performance’ pictórica en el Instituto Cervantes de Lisboa y en 2021 participó en la Mostra Espanha, precisamente en una individual que ocupaba uno de los espacios de la galeria Sao Mamede, donde ahora expone hasta finales de marzo.










