Aida Acitores | Madrid (FITUR)
A pesar de que son auténticos iconos de nuestra identidad culinaria, platos como las patatas a la importancia, la leche frita o incluso la menestra palentina han salido, demasiado tiempo, de las cartas de los restaurantes palentinos. En los últimos años, gracias a esa corriente de puesta en valor de lo propio que, por fortuna, empapa a todos los sectores productivos y especialmente al turismo, muchos cocineros se han decidido a consultar los recetarios de sus abuelas y volver a dedicarle tiempo al rebozo, a la selección de productos de la huerta o de patatas de La Ojeda, para hablarle a vecinos y visitantes, desde el sentido del gusto, de aquel lugar del que venimos.
Hoy, Fitur ha sido el escenario que ha servido para escenificar ese ejercicio individual de muchos equipos de restauración en una iniciativa conjunta, impulsada por la Asociación de Cocineros de Palencia «La Cocina de la Bella Desconocida», junto con el Ayuntamiento de Palencia, al presentar de manera oficial el sello de calidad «Palencia Gastronómica, que agrupa a establecimientos hosteleros comprometidos con la tradición culinaria palentina y el producto local.
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Con la ausencia de autoridades, debido al luto nacional por la tragedia ferroviaria del pasado domingo, han sido los propios cocineros quienes han presentado una campaña que arrancará con fuerza después de esta puesta de largo, con el lanzamiento de la web palenciagastronomica.com y el vídeo promocional del sello. Bajo el lema «Un placer desconocido», el proyecto se articula en torno a un Decálogo del placer desconocido, un manifiesto que suscriben todos los establecimientos adheridos y que recoge los principios fundamentales de la cocina palentina: orgullo de origen, defensa del producto local, custodia de la memoria gastronómica, hospitalidad castellana y pasión por compartir.
El sello identifica tres platos como patrimonio culinario irrenunciable que todos los establecimientos adheridos se comprometen a preservar y ofrecer: la menestra palentina, las patatas a la importancia y la leche frita. Estas elaboraciones, junto con productos estrella como el lechazo churro, la carne de Cervera de Pisuerga, el pimiento de Torquemada o los quesos artesanos del Cerrato, conforman una despensa que los establecimientos adheridos se comprometen a poner en valor.

El sello arranca con la adhesión de doce establecimientos que representan la diversidad de la oferta hostelera palentina: siete restaurantes, tres bares y dos hoteles, todos ellos comprometidos con los principios del Decálogo. El objetivo es que el mayor número de establecimientos de la capital y provincia se sumen a esta iniciativa.
Víctor Manuel Maestro, presidente de la asociación, ha presentado la iniciativa en el stand de la Junta de Castilla y León junto a otros compañeros chefs, como Luis Metodio Sánchez (La Traserilla) o Luis Manuel Cortes (Punto de Encuentro). «Son platos que tenemos que tener e ncarta y que hay que potenciar. Cuando vienen clientes de fuera, lo primero que preguntan es qué pueden comer típico de la tierra. La menestra se puede comer de mil maneras en toda España, pero como aquí, en ningún otro lugar», reseña. Y Luis Metodio Sánchez añade que «muchos compañeros no teníamos una representación fuerte y unida de vender nuestros productos y nuestra cocina. Es identidad».
Tanto la asociación de cocineros como Ayuntamiento palentino esperan que próximamente crezca significativamente el número de restaurantes adheridos, que estarán identificados con el nuevo sello.





