Mezclar o no mezclar vacunas, ¿esa es la cuestión?

María Montoya* – Snic

Científicamente estamos viviendo tiempos excepcionales. Por primera vez en la historia, hemos visto el desarrollo de una vacuna en menos de un año para una enfermedad nueva, el COVID-19. En cuestión de meses se están vacunando millones de personas en todo el planeta y la idea es vacunar a toda la población mundial. Son retos que no se habían planteado antes en estas dimensiones y a esta velocidad. Además, lo estamos viviendo en directo.

Después de estos logros tan colosales, se plantea ahora si se pueden administrar vacunas combinadas de distinto tipo. Vamos a analizar este concepto.

La estrategia de una vacunación principal seguida de un refuerzo (prime-boost vaccination, en inglés) usando dos vectores vacunales diferentes se denomina vacunación heteróloga. Esta estrategia se define como un régimen de inmunización en el que se utilizan tipos distintos de vacunas en la primera dosis, la vacunación principal (prime), y en la segunda, la de refuerzo (boost). Un ejemplo sería utilizar un virus recombinante en la vacunación principal y en el refuerzo utilizar un vector de ADN o de ARN.

Lo más relevante de esta estrategia es que en ambos vectores vacunales se usa el mismo inmunógeno, es decir, el mismo fragmento del agente infeccioso que desencadena la respuesta inmune y que genera la protección en la vacuna.

Actualmente, el inmunógeno sería la proteína S del SARS-CoV-2. La idea es que el sistema inmune vea el mismo inmunógeno en dos formulaciones distintas y que, por tanto, solo se refuerce la inmunidad frente a ese inmunógeno y no frente al propio vector vacunal. De esta forma, también se evitarían posibles efectos no deseados, si es que hubiera, que se puedan generar en la respuesta inmune frente al vector vacunal.

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) es el promotor de un ensayo clínico, denominado CombivacS, que analizará el posible efecto protector y la seguridad de suministrar una dosis de la vacuna de ARN mensajero para el COVID-19 (Pfizer/BioNtech) a personas que ya han recibido una primera dosis de la vacuna del laboratorio AstraZeneca, una vez hayan transcurrido un mínimo de ocho semanas desde esa dosis.

Otros ensayos clínicos de esta naturaleza se están realizando actualmente en diferentes países en el mundo, como por ejemplo en el Reino Unido. La pregunta es: ¿mejoramos la inmunidad cuando se combinan vacunas en un régimen de vacunación heteróloga prime-boost? La única forma que tenemos para conocer la respuesta es realizar los ensayos clínicos con el número suficiente de personas para asegurarse de las ventajas de esta vacunación y que no se producen posibles efectos secundarios nuevos al combinar las vacunas.

Administrar a la población un régimen vacunal heterólogo de prime-boost que no se haya probado anteriormente en un ensayo clínico no es una opción, es un experimento con la población de consecuencias impredecibles. Las agencias nacionales del medicamento y la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) son las encargadas de regular y analizar los ensayos clínicos y de autorizar o no en cada país las vacunaciones según los resultados de cada ensayo clínico en particular.

* María Montoya es investigadora y jefa del grupo de inmunología viral del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC).

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