La alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, defendió hoy la decisión reciente de cesar a la secretaria general del Ayuntamiento, negó que se tratara de una medida arbitraria y aseguró que está “totalmente motivada” por una pérdida de confianza.
La regidora, que prevé que el caso acabe en los tribunales, subrayó que se trata de un puesto de libre designación, cuya revocación puede ser discrecional siempre que esté justificada, tal y como establece la jurisprudencia del Tribunal Supremo.
Andrés explicó que la decisión se sustenta en dos hechos principales. El primero, la ocultación durante meses de varios requerimientos del Procurador del Común dirigidos a la Alcaldía. Según señaló, estas comunicaciones no llegaron a conocimiento del equipo de Gobierno y fueron gestionadas directamente por la secretaria general, lo que podría haber derivado en responsabilidades tanto para la funcionaria como para la propia alcaldesa. “Se me oculta información durante meses”, afirmó. Asimismo, Andrés incidió en la gravedad de no responder a este tipo de requerimientos institucionales.
El segundo motivo está relacionado con la tramitación de la declaración de bienes de una concejala. La alcaldesa detalló que el documento que acreditaba su recepción presentó irregularidades, al tratarse de un escrito manuscrito, sin firma electrónica y fechado en un día inhábil (un domingo). “Yo no puedo mandar a publicar un documento cuya única fecha es un día inhábil”, remarcó Andrés, quien cuestionó la validez administrativa de ese registro.
La alcaldesa insistió en que ambos episodios evidencian una “pérdida de confianza real” en una persona encargada de dar fe de numerosos documentos municipales. Asimismo, rechazó que la decisión tenga motivaciones políticas o personales. “La relación personal siempre ha sido correcta”, aseguró, al tiempo que negó que la funcionaria haya sido utilizada como “chivo expiatorio”.
Finalmente, Andrés reiteró que la actuación del equipo de Gobierno se ajusta a derecho y defendió que el cese responde a las exigencias del cargo, en un contexto que, previsiblemente, será dirimido en sede judicial.





