Desde el Grupo Invierte, y a través del diario digital nativo Palencia en la Red, iniciamos hoy una nueva sección semanal dedicada a la inteligencia artificial.
Queremos compartir lo último que está ocurriendo en este ámbito con un lenguaje claro, comprensible y sin tecnicismos innecesarios. Porque se puede estar a la última desde un pequeño municipio de nuestra provincia. No todo se aprende en una gran ciudad como Madrid.
Al final de cada entrega añadiremos una breve reflexión. La IA no solo se informa, también se piensa.
La inteligencia artificial entra en su fase adulta (y comercial)
La semana en inteligencia artificial ha dejado una sensación clara: la etapa de experimentación ha dado paso a la consolidación económica. ChatGPT y el resto de grandes modelos ya no compiten solo en capacidad técnica, ahora la batalla se libra en el modelo de negocio, en la integración institucional y en el control del relato público.
Publicidad en ChatGPT, un punto de inflexión
OpenAI avanza en sus pruebas con anuncios dentro de la versión gratuita de ChatGPT. La decisión marca un cambio cultural relevante. A partir de ahora, en las cuentas gratuitas y en la tarifa más económica (Go) previa a la versión Plus, la IA conversacional deja de ser una herramienta “casi neutral” para integrarse en la lógica publicitaria tradicional de internet.
La gratuidad total empieza a tener fecha de caducidad (era de esperar)
La cuestión ya no es si habrá anuncios, sino cómo afectarán a la percepción de confianza del usuario y qué implicaciones tendrá esto en la arquitectura de recomendaciones.
Simplificación de modelos y apuesta por eficiencia
La retirada de versiones antiguas del catálogo apunta a una estrategia de concentración. Menos dispersión de modelos, más foco en iteraciones optimizadas. Esto reduce fricción para el usuario y, al mismo tiempo, racionaliza costes internos.
La IA entra así en una fase más industrial que experimental. Ya no se trata solo de innovar, sino de consolidar.
IA institucional. Del laboratorio al Estado
La integración de versiones personalizadas de modelos en entornos gubernamentales y corporativos consolida una tendencia evidente. La IA deja de ser únicamente una herramienta creativa o un asistente personal para formar parte de procesos estructurales (habrá que estar atentos)
Eso abre preguntas inevitables sobre gobernanza, seguridad y dependencia tecnológica. Cuando una herramienta se convierte en infraestructura, deja de ser anecdótica.
Competencia y madurez
La competencia entre OpenAI, Google, Anthropic y otros actores acelera la innovación, pero también endurece la batalla por usuarios y contratos empresariales. El mercado empieza a mostrar signos de consolidación y cierta selección natural.
La IA ya no es promesa. Es infraestructura.
La IA ya no es novedad, es espejo
Quizá la noticia de la semana no sea el nuevo modelo, ni el plan de pago, ni la integración en empresas o gobiernos. Quizá la noticia sea otra. Hemos normalizado que una inteligencia artificial forme parte de nuestra vida cotidiana.
Le pedimos consejo, redacción, código, ideas, traducciones e incluso consuelo. Y lo hacemos sin demasiada fricción moral, como si llevara décadas entre nosotros.
Cada avance técnico viene acompañado de una pregunta silenciosa. ¿Estamos ampliando nuestra capacidad o delegándola? La IA promete eficiencia, pero también comodidad. Y la comodidad siempre tiene un precio invisible: menos esfuerzo, menos fricción, menos pensamiento propio.
La tecnología no es neutra. Moldea hábitos, ritmos y expectativas sobre lo que significa saber algo. Cuando una respuesta aparece en segundos, la paciencia deja de ser virtud y empieza a parecer obsolescencia.
Tal vez el verdadero debate no sea si la IA será más potente el año que viene. Tal vez la cuestión sea si nosotros seremos más exigentes con ella… y con nosotros mismos.
Seguiremos hablando la semana que viene
Sergio LB
Inquieto por la IA






