El Castro de la Loma, uno de los castros del pueblo cántabro más emblemáticos de los conocidos, sigue revelando secretos de su dramático final a manos de las legiones romanas. Las últimas investigaciones, dirigidas por IMBEA y HEROICA con el Dr. Santiago D. Domínguez y el Dr. Jesús Francisco Torres al frente y en las que también colabora el primer director y descubridor de gran parte de lo hasta ahora hallado en La Loma, el Dr. Eduardo Peralta, han descubierto que el dispositivo militar romano que asedió el poblado era “infinitamente más grande” de lo que se creía, lo que redefine la magnitud de esta batalla clave en las Guerras Cántabras (24-26 a.C.).
Hasta hace poco, se conocían solo tres campamentos romanos alrededor del Castro. Sin embargo, prospecciones realizadas en 2024 identificaron dos nuevos enclaves militares, y los indicios sugieren que existieron muchos más. “El perímetro de asedio era mucho mayor, con dispositivos en retaguardia y zonas estratégicas como caminos”, explica el doctor en Historia y Arqueología, Santiago David Domínguez Solera. Esto implica que no una, sino que varias legiones participaron en el sitio, superando los 9.000 soldados inicialmente estimados.
El equipo ahora prospectará el término municipal de Santibáñez de la Peña para localizar el resto de campamentos y reconstruir la logística del asedio. “La idea es seguir ampliando el foco y encontrar todo lo que haría falta para lograr que una ciudad indígena, una ciudad cántabra, fuese totalmente rodeada, asfixiada por los romanos, finalmente conquistada y destruida”, apunta Domínguez Solera quien añade que “si ya pensábamos que el asedio era espectacular, impresionante, una de las batallas mejores conservadas del mundo romano, ahora la vamos a multiplicar por más de dos y de tres. La dimensión de lo que fue esa batalla, ese episodio militar de conquista justo del Castro, es mucho más grande de lo que pensábamos. Y nos va a seguir sorprendiendo a nosotros y a nivel internacional”.
Hallazgos clave
Entre los descubrimientos recientes destacan sandalias y flechas, hallados en los nuevos campamentos. Pero uno de los hallazgos más impactante se produjo en la entrada del Castro, el cráneo decapitado de un defensor cántabro a manos del ejército romano.

El Castro de la Loma está consolidándose como un referente europeo de arqueología militar romana. “Es una de las batallas mejor conservadas del mundo romano, y cada hallazgo multiplica su relevancia”, destaca el equipo. Las próximas excavaciones se centrarán tanto en la entrada donde se produjo el asalto final al Castro, como en el término municipal de Santibáñez, donde seguramente “encontraremos la totalidad del dispositivo romano de asedio para descubrir los campamentos que nos faltan”.





