Hace algunos días tuve la oportunidad de subir a la Montaña Palentina con la familia para disfrutar de un paseo único, como es el de la Cueva de los Franceses, en Revilla de Pomar. Su grandiosidad y principalmente la forma en que está preservada y actualmente preparada para el turismo es impresionante.

Adentrarse aquí en las profundidades de la Tierra es como tocar su corazón latiendo. Mirar de cerquita las estalagmitas, estalactitas y aquellas columnas que han tardado millones de años en formarse convirtiéndose en verdaderas obras de arte, nos da la sensación real de que todo en la vida es posible con el paso del tiempo. La preciosa iluminación valoriza lo que es el patrimonio natural.

Los corredores ofrecen todo el confort, incluso para personas con poca movilidad (en nuestro grupo había un señor de 90 años que caminó con nosotros los cerca de 500 metros encantado de la vida), la visita guiada es instructiva y muy divertida, o sea: la Cueva de los Franceses es algo que necesita ser visto y repetido. Incluso si ya la conocéis pero no estuvisteis allí después de la gran reforma, por favor, volved pronto porque se lo merece.

Nada que ver con la visita que se hacía antaño, con el acceso por cuerdas o por una sencilla escalera en un agujero que en aquel entonces era la única posibilidad de acceso. Pero acordaos de llamar antes, porque las plazas son limitadas.

Después de la Cueva -y aprovechando uno de estos días primaverales que llegan a los 20° con sol intenso- estuvimos en la zona más alta del Páramo de la Lora y, desde sus imponentes 1.137 metros de altura, disfrutamos de las espectaculares vistas del Mirador de Valcabado. Valles, montañas y bosques que, especialmente en estas épocas, están preciosos. La inmensidad palentina.

Siguiendo la ruta del día, hicimos un picnic -el primero de la temporada primavera/verano 2020- con la oportunidad de disfrutar algo de senderismo y apreciar lo que son la fauna y flora de la montaña en este momento de despertares intensos de las flores. Sugiero que aprovechéis el deshielo de la temporada para contemplar la belleza de la cascada de Covalagua en todo su esplendor.

Fijo que ya leísteis algo sobre la Cueva aquí en PaCO. Incluso, hace dos meses, en una mención rápida en esta misma columna. Pero es que cada paseo que hago -y son muchísimos- por la provincia me acuerdo de vosotros. Y éste no fue diferente. Siempre que veo cosas así me entran unas ganas gigantes de contaros todo.

Y no os voy a ocultar un poquito de mi revuelta por saber que muchos palentinos todavía no conocen sus patrimonios más preciosos. En cierto modo, no se conocen a sí mismos. Admirar el patrimonio es una forma de mirarse al espejo. Ver lo que eres y lo que tienes en manos. Mirémonos. Si es posible, juntos.


Naide Nóbrega es una periodista y escritora brasileña con 21 años de carrera en Comunicación, especializada en asesoría de prensa, comunicación corporativa y redes sociales. Fue editora de la revista mensual Mon Quartier que circuló en la ciudad de Recife durante cinco años ininterrumpidos. Viajera impenitente, amante de la cultura, la gastronomía y la vida feliz, disfruta de su vida en Palencia desde 2016 junto a su marido y sus dos hijas. https://www.instagram.com/naidenobrega/

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