Leonor Watling: «A tirones más rápido, a momentos más lento, pero el camino de la mujer es imparable»

 

Por Aida Acitores

La mirada femenina a veces cambia totalmente la perspectiva. Después de cinco años dedicándose a explorar y divulgar la música jazz en general, el festival Preparados, listos… ¡jazz! se tiñe de morado para explorar la aportación de la mujer a este género hoy en día.

Ella Fitzgerald, Nina Simone, Norah Jones o Amy Winehouse son mujeres que han marcado la historia del género a nivel mundial.

Marlango, formación liderada por Leonor Watling, es uno de los nombres propios que a nivel nacional representan también esa aportación.

La actriz y cantante madrileña pone letra a las composiciones del pianista Alejandro Pelayo, la otra mitad del dúo formado a finales de 1998, a quienes se les unió en 2002 el trompetista neoyorquino  Oscar Ybarra. Con esta formación, en 2004, Subterfuge Records edita su primer álbum Marlango con enorme éxito. Un álbum con el que consiguieron un disco de oro y llevaron su música por toda España, Japón o Portugal.

Su discografía continúa con Automatic Imperfection (2005), The Electrical Morning (2007), Life in the Treehouse (2010), Un Día Extraordinario (2012) y El Porvenir (2014). En otoño de 2018, Alejandro Pelayo y Leonor Watling publican Technicolor de la mano de Altafonte Music, en el que cada una de las canciones «se aproxima a la banda sonora de una película que jamás fue filmada». Un homenaje a la sonoridad que tienen los temas del cine por encima de las épocas.

Charlamos por teléfono con Leonor Watling sobre este trabajo y sobre el papel de la mujer en la música de jazz.

Después del viaje que ha hecho Marlango, en estos años, enfocan en ‘Technicolor’ la respuesta más aproximada a su búsqueda músical. ¿Han llegado?

Yo creo que llegar no, pero sí nos hemos acercado mucho a cómo entendemos la música, que es viviendo las canciones. Y si tienen estribillo bien, y si no lo tienen, pues no lo tienen… Es decir, a no obligarlas a tener una estructura cerrada, sino siguiendo la línea de composición, producción y arreglos que creemos que le hace bien a esa canción.

Los temas se inspiran en épocas pasadas y en el mundo del cine que a usted le es tan cercano, con cierto aire melancólico o retro. ¿Este mismo ambiente se da durante sus actuaciones en sala?

Sí, yo creo que eso siempre… Por cómo tocamos y por cómo somos en el escenario, creo que siempre se crea una atmósfera dentro de cada canción, y estas canciones se prestan mucho a esto, a pequeñas historias con sus viajes, que acaban dentro de cada tema.

Cuando ideaba este disco, ¿pensaba quizá en As Time Goes By o Moon River?

¡Pues la verdad es que no! Cuando estás escribiendo tus canciones no hay nada alrededor. Antes y después tal vez sí, pero mientras estás concentrado en lo que estás haciendo, estás en otro espacio.

En un plano más personal

Sí, sobre todo, en un plano menos observado. No hay juicio desde fuera ni desde dentro. Si no, no puedes trabajar, si estás en ese  pensamiento de una canción en concreto, eso ya es un juicio que te paraliza…

Las mujeres vinculadas al mundo del cine han sido grandes impulsoras de la cuarta ola feminista, denunciando abusos y rompiendo paradigmas de desigualdad. ¿Sucede así en la música?

Todavía no. Yo creo que lo que ocurrió en EEUU con el Me Too fue tan fuerte y tan ‘‘retransmisible’’… Es tan jugoso para un periódico que la víctima tenga cara y que el acusado tenga nombre y apellidos, que eso es muy poderoso. Yo lo que espero es que eso lo que esté dando lugar es a una conversación. Evidentemente no es el único lugar donde eso ocurre ni muchísimo menos; en la música lo que sí hay es mucha conciencia, y se sabe, sobre todo, dónde no hay hueco para las mujeres de una manera sencilla, que es en puestos de decisión. Además son trabajos muy precarios.

Piensa por ejemplo en una mujer que quiera ser técnico de sonido… Todos los autónomos en ese sentido lo tenemos complicado, pero en el mundo de la música, donde por ejemplo que hay mucho viaje y mucho traslado, si eres técnico de sonido y te quieres quedar embarazada, se percibe como que es cosa tuya: si lo puedes hacer y tienes apoyo genial, y si no, mala suerte… Y con los músicos pasa lo mismo.

Yo creo que por eso hay más figuras visibles en la música en el ámbito de las cantantes y las solistas, porque si tienes un poco de suerte, ahí sí que puedes tener una vida compatible con tu oficio.

Ahora vivimos un auge de mujeres saxofonistas, pianistas, percusionistas, o como usted, letristas y compositoras. Pero, ¿cómo estamos de lejos en el camino de la mujer?

Pues no lo sé, la verdad… Hace poco leí una cosa súper pesimista que decía que faltaban como tres generaciones, por lo menos.

La educación patriarcal la tenemos todos dentro, y nosotras también: no es un tema de género, de unos más que otros. A unos les viene mejor que a otros, pero la tenemos todos…

No lo sé, pero yo creo que estamos mejor. A tirones más rápido, a momentos más lento, pero me parece que es un camino imparable.

El ciclo con el que actúa en Palencia se llama Preparadas, listas, jazz… ¿Para qué está preparada para qué está lista?

¡Buena preguna! Estoy en un momento en el que estoy preparada para lo que sea. Es una sensación genial, porque no siempre estoy así.

Pero estoy en un momento en el que me siento bien, con los pies puestos en el suelo y con la sensación de que, lo que pase, lo voy a poder hacer.

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