El joven palentino Guzmán Ortega repasa su temporada histórica con la Cultural Leonesa tras lograr el ascenso a Segunda División
Guzmán Ortega (21 años) todavía asimila lo que ha vivido esta temporada. El joven lateral derecho palentino, que ha pasado de jugar en el filial a consolidarse en el primer equipo de la Cultural Leonesa, acaba de firmar hace unas semanas un ascenso a Segunda División que ya forma parte de la historia del club leonés. “Todavía estoy un poco en una nube y sin ser del todo consciente de lo que conseguimos”, confiesa.

Estos días Guzmán disfruta de volver a casa, a Palencia, y reencontrarse con lo que más echa de menos durante el año: “Cenar juntos en casa, quedar con los amigos… aprovechando todo lo que pueda hasta que toque volver a empezar”. La pretemporada arrancará el 7 de julio.
Eso sí, a pesar de estar ahora en León, Guzmán no olvida sus orígenes. Comenzó en el Club Internacional de la Amistad, pasó por todas las categorías desde prebenjamines hasta juvenil, antes de dar el salto a León donde está compaginando el fútbol con los estudios en CAFYD.

Su trayectoria no ha sido un camino de rosas. El primer año en la Cultural fue duro, sobre todo por una lesión de rodilla que lo apartó de los terrenos de juego. Pero, con el apoyo de su familia, los compañeros y el club, logró recuperarse: “Ahora estoy en perfectas condiciones”.
Esta temporada, todo ha ido muy rápido. La idea era empezar con ficha del filial, pero a mitad de pretemporada le comunicaron que formaría parte del primer equipo: “Fue una alegría enorme, una motivación extra para seguir trabajando”. Y el trabajo ha dado frutos. El ascenso, el cariño de la afición y la confianza de un club que lo ha renovado mínimo hasta 2027 son su mejor recompensa.

En el vestuario, Guzmán destaca el respaldo de todos; también el de Víctor García, compañero de puesto: “Me ha aconsejado mucho, me ha ayudado mucho, igual que el resto de compañeros. Todo eso suma cuando te llega la oportunidad de salir de titular y estés más tranquilo”.
Ahora sueña con disfrutar la Segunda División, seguir creciendo y, si puede ser, cumplir un deseo: jugar en El Molinón ante el Sporting, equipo al que tiene especial cariño. Y si algo tiene claro, es que quiere mantener los pies en el suelo, algo que le dicen su familia y amigos: “Que no se me vaya la cabeza y siga siendo el mismo de siempre, y que siga trabajando”.
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