RECONOCER PALENCIA IV – El Mar de Campos

Lo llevamos en el ADN: algunas personas ven el vaso medio vacío y otras medio lleno. Ante cualquier situación de la realidad que a cada uno nos toca vivir, reaccionamos de distinta manera según seamos más bien tirando a positivos o a negativos.

Yo en esta foto de la Laguna de Nava que tomé en Fuentes de Nava, veo un “Mar de Campos” como Madoz en el 1852, o como otros paisanos y paisanas de la zona (no hace falta irse siempre a las fuentes de las altas esferas cultas). Otras y otros ven un charco en medio de la meseta cerealista. Allá ellos.

Menos mal que en el 1990, hace ya treinta años, los primigenios miembros de la Fundación Global Nature visionaron de nuevo el “Mar de Campos” que desapareció prácticamente del todo en la última desecación de la laguna (llevada a cabo en el 1968 para hacer el terreno cultivable) y decidieron trabajar duramente para recuperarla. Un esfuerzo titánico al que se sumaron poco a poco la sociedad civil local y la administración pública para poner en valor este tesoro natural, y resucitarlo.

En origen, este océano en medio de la meseta castellana tenía nada más y nada menos que 5.000 hectáreas en épocas lluviosas. Ahora, en el siglo XXI y gracias a este esfuerzo colectivo, tiene una extensión de 450 hectáreas. Que no es poco.

La Laguna de la Nava es todo un lujo del que gozan no sólo los 12.000 ejemplares de aves que lo habitan cada año sino los cientos de turistas que cada mes lo visitan.

Algunos afirman y no exageran al visionarlo, que de recuperarla del todo, tendríamos ante nosotros al Doñana de la Meseta Norte.

Yo me lo creo. Y nuestra provincia lo necesita.

Y si no me creen, que se lo pregunten a las miles de personas que viven del turismo sostenible allí, en Huelva. Ellos tienen muy claro que no es un charco en medio del campo.

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