Un municipio que ofrece patrimonio e historia además de ser un destino seguro, que destaca por su entorno, cultura, sus rutas naturales, costumbres y su cuidada gastronomía

La historia nos asalta en Saldaña, localidad emblemática por su carácter de frontera entre los reinos cristianos y musulmanes, entre los territorios leonés y castellano, que pujaban por el control de la meseta en tiempos de la Edad Media. Un paseo por sus calles empedradas, flanqueadas por soportales de madera, nos ofrece el recuerdo más vivo del papel desempeñado por esta localidad durante siglos. Aquí vivió y murió doña Urraca, hija de Alfonso VI, y aquí tuvo lugar, en 1128, la primera corrida de toros documentada de la historia de España. Fue con motivo de la boda de Alfonso VII de Castilla y Berenguela de Barcelona, y el escenario escogido solo podía ser la Plaza Vieja de la localidad.

Este espacio se puede considerar el principal monumento de Saldaña y uno de los más importantes de la provincia de Palencia, solo con la peculiaridad de su disposición horizontal. Recientemente se ha remozado gracias al denominado 1,5% Cultural, con lo que se ha hecho justicia a un casco urbano que es uno de los grandes reclamos de la localidad.

El visitante no deja de sorprenderse por una arquitectura de poste y carrera, por el gran número de casas blasonadas; de ahí que el Ayuntamiento vaya ganando espacios para el peatón, que es el vecino pero también el visitante.

El turismo es una de las actividades que aportan dinamismo a la localidad. ¿Qué busca ese forastero? Sin duda disfrutar del patrimonio y de las huellas de la historia, pero también de un destino tranquilo, seguro, sin aglomeraciones. Esos son los valores de Saldaña, que cobran especial importancia en un verano como el de 2020, por mucho que la actividad esté lejos de detenerse.

Hará bien el visitante en conocer conjuntos como el Asilo-Hospital de Santa Catalina, los numerosos ejemplos de arquitectura tradicional (que incluye palomares y colmenas), el entorno natural (con numerosos miradores y rutas que recorrer a pie o en bicicleta). Comprenderá mejor ese patrimonio natural cuando se siente delante de un mantel, puesto que la gastronomía no es otra cosa que interpretar el paisaje a través del sentido del gusto. De ahí la importancia de productos tradicionales como la Alubia de Saldaña o el lechazo. Por supuesto, no podemos abandonar la comarca sin visitar la Villa Romana La Olmeda, situada apenas a cuatro kilómetros de Saldaña.

Estamos ante un destino tranquilo, seguro, sin aglomeraciones

El recorrido por sus pasillos, sus patios y sus termas se completa de vuelta a la localidad, en el Museo de la Villa Romana que alberga la iglesia de San Pedro. También en el centro de interpretación de Javier Cortes, que nos permitirá conocer la trayectoria de este Hijo Predilecto de Saldaña. Sin su generosidad y su entrega hoy no existiría el proyecto cultural en torno a La Olmeda, de ahí que la localidad le recuerde con una escultura junto al museo. Es otro de los secretos que nos esperan en Saldaña, un enclave histórico que nos recibe con los brazos abiertos. Con sentido de la hospitalidad y con guiños al misterio. Una localidad que sorprende por aquello que cuenta y por aquello que esconde. Un destino para el viajero que busca tranquilidad, pero también aprovechar al máximo cada uno de sus días de descanso.

Ocio y seguridad

Saldaña es un destino seguro donde, con todas las medidas de seguridad necesarias, se siguen celebrando durante este verano diversos eventos, como el tradicional mercado de los martes.

Asimismo, se continuarán con los espectáculos en el Antiguo Convento de los Mínimos donde los asistentes mantienen la distancia interpersonal de seguridad entre localidades y se dispone de sillas desinfectadas. El 20 de agosto a las 22 horas habrá cine: ‘Mia y el león blanco’.

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