Es en los momentos claves, donde se puede valorar la pasta, la ética y los valores de los que están hechas las personas, las empresas, la sociedad en general. Hacemos un repaso de algunas de las múltiples iniciativas solidarias que hemos visto en las últimas semanas en la provincia de Palencia

Es en una crisis sanitaria y también social como la que está enfrentando la humanidad donde se encuentra la verdadera valía de las personas y su respeto por los demás. Pueden demostrarlo simplemente haciendo nada, y entendiendo como ‘nada’ esa dura exigencia de quedarnos en casa. Con ella, se salvan vidas, aunque directamente no lo percibimos. Pero quizá el no sentir el aire o el sol en el parque durante el confinamiento haya salvado la vida de muchas personas. Puede que la de nuestro vecino.

Puede que, ese mismo comportamiento de otros en el lado opuesto de la ciudad o de la provincia, haya salvado a alguno de los miembros de nuestra familia. También hay, no se puede negar, los que, en un ejercicio único de egoísmo, incumplen esas normas y atentan contra la salud de otros por irse a su lugar de asueto, en vez de someterse al confinamiento.

Pero más allá de los sanitarios, a los que esta sociedad les deberá hacer más que un monumento, también hay quien tiene capacidad de hacer un poquito más que quedarse en casa, y lo hace, a costa de su seguridad, y economía. Ejemplo de ello son las muestras de solidaridad y de apoyo que multitud de empresas palentinas han realizado y a buen seguro seguirán haciendo durante el tiempo que dure la pandemia.

Empresas que han donado parte de su producción a los hospitales, a las fuerzas de seguridad; de las firmas e instituciones que han entregado, desde el principio de esta crisis elementos para tratar de atajar la enfermedad. El primer caso relevante llegó con la declaración del estado de alarma, cuando la Junta solicitó, ante el desabastecimiento de Equipos de Protección Individual (EPI), que todas las empresas que pudieran ceder esos equipos los donaran. La Delegación de la Junta comenzó a recibir estos elementos de empresas como Cascajares, Facundo… e instituciones como el Ayuntamiento de Carrión que tenía máscaras para un taller de decoración. Plaspisa, localizada en Alar del Rey, optó por entregar el material necesario para la confección de 150.000 delantales para los médicos. O las 21.000 máscaras, delantales y pantallas que Renault entregó en los primeros días, a través de su campaña Renault al Rescate.

Ese fue el pistoletazo de salida para la carrera de la solidaridad en la provincia. Desde empresarios de origen chino que aportaron medios de protección a las Fuerzas de Seguridad, a alimentos y todo el chocolate que la empresa palentina Trapa ha enviado a una veintena de hospitales de todo el país. Es verdad que el chocolate no cura, pero sí permite darse un pequeño homenaje para a aquellos que están en la primera línea de batalla. No es la primera vez que el fruto del cacao llega a las trincheras (en este caso hospitalarias) para dar un respiro a los contendientes.

En total salieron 77.500 bombones y 10.000 tabletas desde la fábrica de Dueñas para toda España. También para los soldados de las Fuerzas Armadas, en concreto de los de la UME. En esa línea se han movido los hosteleros palentinos que han donado bebidas, aguas, refrescos, zumos, ect. al hospital u otra gran empresa como Prosol, que aportó 750 kilos de café en cápsulas a las Unidades de Cuidados Intensivos y a las Urgencias de los hospitales Río Carrión y Recoletas, de Palencia, y al Río Hortega, Clínico, Campo Grande y Felipe II de Valladolid.

Aunque sean los sanitarios los que están en primera fila, esta guerra ante el Coronavirus se libra en todos los ámbitos

Entre las grandes empresas palentinas también se puede nombrar a Gullón, que ha realizado una gran donación de 26 toneladas de sus productos en una gran entrega -la mayor de su historia- distribuida entre Cruz Roja Española y el Banco de Alimentos de Castilla y León para ayudar a las personas que, en peligro de exclusión o pobreza, agravada por la crisis del coronavirus la necesitaran.

Ya habían entregado 3.000 kilos a otras instituciones locales, así como a los transportistas que prestaban servicio a sus fábricas, para agradecerles su esfuerzo. Algo que también se ha hecho en algunos puntos de la capital, o en la Montaña Palentina, donde Pastas Uko, ha puesto recientemente una carpa para que los transportistas puedan descansar y tomar un café ante la imposibilidad de parar en áreas de servicio.

Pero la solidaridad también se mide en pequeñas cantidades, pero grandes para quienes las realizan. Por ejemplo, los cien metros de algodón donados por Tejidos Montse-Mercería Sanfer para crear más de 6.500 mascarillas, para su donación. El trabajo que realizan en Discóbolo Sport y Tintorerías Capillas contra el Covid 19 en Palencia, que paran su producción habitual y realizan 1.500 mascarillas diarias que donarán a residencias, cuerpos de seguridad y sanitarios.

O el trabajo de los talleres de confección o cooperativas que hay repartidas por toda la provincia.  O las empresas que están colaborando con la desinfección de vehículos policiales o de servicios sociales, como Autocares Joaquín Gómez, Autocares Herrero o Guerrero Bus en la capital o Talleres Varona o Vehículos Sena en Guardo.

El campo, un sector tan importante para Palencia también se ha volcado, con las donaciones realizadas por las organizaciones agrarias destinadas a los hospitales; o la puesta disposición de camas de hoteles en la ciudad, como en el Hotel Rey Sancho, para el descanso de los sanitarios.

Un largo etcétera, en el que a buen seguro se quedarán muchas empresas o firmas palentinas, así como todos los ejemplos particulares, promovidos por los ayuntamientos y ante los que no han faltado respuestas positivas por parte de los ciudadanos; el trabajo de los coronamakers en sus casas, las aportaciones de las cofradías, la puesta a disposición de su tiempo y su esfuerzo de los voluntarios incorporados a la Cruz Roja o las agrupaciones de Protección Civil…. Todos echan una mano en todo lo que a su alcance para ayudar a la sanidad, y a sus propios vecinos.

Porque, aunque sean los sanitarios los que están en primera fila, esta guerra ante el Coronavirus se libra en todos los ámbitos. Y por ahora, la sociedad y el tejido industrial palentino han demostrado la buena masa de la que están hechos.

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