El Súper Agropal, que al final se dejó llevar por la apatía de su rival al que llegó a aventajar de 26 puntos, logra la undécima victoria consecutiva (82-62)
Con cautela. Así pidió Lezkano que los suyos afrontaran el partido de hoy ante el colista. Una cautela que ejercieron en el primer cuarto, ante una salida alegre del Melilla, que llegó a ponerse por delante en cuatro puntos. Pero tras el segundo cuarto desapareció la cautela y el Melilla, porque el Súper Agropal Palencia impuso su rodillo como un gigante para hacerse con la undécima victoria consecutiva y la vigésima de la liga.
Por cierto, Palencia suele recibir bien a sus ex. Pero hay algo con Iván Cruz, al que una sonora pitada de las gradas le dio la bienvenida a una cancha en la que se entrenó mucho en el gimnasio, pero en la que no disputó ni un minuto como morado. Y luego, cada balón que tocaba, pitada al canto.
Al salto morado, Heron, Wintering, Kamba, Vrankic y Armus que estrenó el partido a asistencia de Heron. Cruz dio la réplica, no sin pitos. Parecía un partido entre Armus y Cruz. Cuatro canastas, todas de ellos. Kamba abrió el abanico para Palencia, pero en el Melilla, Cruz era el único en anotar. 8-7 y cambio de efectivos en el Palencia para dar entrada a Vucetic y Muñoz.
Mal le vinieron los cambios al Palencia. Perdió contundencia defensiva y adelante los ataques no eran tan fluidos. No se filtraba la bola al poste y eso cerraba las opciones moradas. Hasta se perdía el balón por infracción de 5 segundos en los saques.
Lezkano dio entrada a Borg, Oroz y Jakovics. 11-14 con cuatro minutos por jugar del cuarto. Con el bonus pudo hacer algo de caja el Palencia. Pero Melilla encontraba la forma de anotar moviendo la bola de dentro a afuera. Con trabajo de pico y pala, teniendo que remachar dos veces el balón para que entrara. 17-17. Al final del cuarto, 20-19, merced a un rebote con canasta de Levy sobre la bocina.
Segundo cuarto.
Jakovics desde el triple puso en marcha el cuarto y la maquinaria morada se puso las pilas. 31-22 en menos de tres minutos de juego. Presión, carrera y viveza para sacar ventajas de cada duda del Melilla. Levy estaba además dando el cayo con tres rebotes y un tapón que hizo rugir al Pabellón. Tiempo muerto de Rafa Sanz.
Por abrasión estaba sacando ventaja el cuadro morado, machacando, de triple, en entradas. 38-25. Tiempo muerto de Lezkano que vio un par de jugadas en las que los transcontinentales fueron ligeramente superiores a los palentinos. Concretamente más rápidos. Cinco para llegar al descanso.
Heron se estrenó ante su exequipo, pero Lezkano le recalcaba los conceptos después de errar en dos jugadas. El partido tomó un ritmo más cansino. Tras la lucha inicial del Melilla comenzaba a caer el cuadro visitante en la apatía en las ganas de que acabara el partido y casi la liga. El cuadro local se contagió. Tenía ventaja suficiente para ir al tran tran que le permitía el colista que ya le había llevado al 4,70 más veces que en muchos partidos completos: en 17 ocasiones.
Al descanso, 48-31, con ventaja palentina en todos los parámetros del juego. En los visitantes era Iván Cruz, o nada. La única mácula en el expediente palentino, el 3 de 13 en tiros de tres.
Tercer cuarto.
Siguió fallón el Palencia en los tiros de tres, lo único que, tras el paso por vestuarios, le concedía el Melilla, que además supo leer cómo hacerle daño por dentro al cuadro morado. 48-36. Kamba, primero de triple (tras varios intentos) y luego asistido por Wintering volvía a enderezar al Palencia. Wintering con una cabalgada incitó a Melilla a volver al banquillo a replantear la situación porque su minirreacción había naufragado ya. 55-36.
Heron, desde el triple, dio por concluido un período en el que lo que se veía en la cancha no parecía baloncesto. Parecía un quien la meta paga porque los errores en las transiciones, en las entradas a canasta, en los tiros se repartían como las posesiones. 60-36 y nuevo tiempo muerto visitante.
Poca reacción se esperaba ya en el Melilla, y sabiendo que el partido no peligraba, el Super Agropal se bajó un poco al terreno de los mortales. Al final del cuarto, 64-42.
Último cuarto.
Poco más que de trámite parecía el último cuarto, pero, aún estando lejos de meterse en el partido, el Melilla no entregó totalmente la cuchara y bajó la diferencia de los 20 puntos colocándose a 17.
La sensación era que ambos querían acabar el partido cuanto antes y hacerlo sin táctica, con jugadas que no tenían un objetivo claro y en esas los visitantes llevaban más que ganar que ya perder: 75-57 con cuatro por jugar.
El tiempo muerto solicitado por Melilla para tratar de apretar un poco más el marcador le sirvió a Lezkano para llamar al orden a los suyos. Vrankic, que no estaba cuajando su mejor partido se desquitó con tres canastas seguidas. La quinta falta le envió al banco con el 80-60 y 12 puntos anotados.
Al final del encuentro 82-62 y el Súper Agropal Palencia a pensar en el partido del Domingo de Resurrección ante el Obradoiro, donde tratará de igualar la mejor racha de su historia. Hoy igualó la del ascenso a ACB. El próximo domingo podría hacerlo con la del otro ascenso, la del no ejecutado. Pero para eso Santiago decidirá.
Hoy, el máximo anotador del Súper Agropal Palencia, Kamba, con 14 puntos. El MVP morado, Armus y el mejor +/- para Jakovics con +21.






























