Los morados, que llegaban con bajas y jugadores tocados, superaron en todo momento al Alicante al que vencieron, sobreponiéndose a la adversidad por 63-82
No eran las circunstancias óptimas para iniciar una aventura a orillas del Mediterráneo. Una plantilla tocada en lo físico, hecha un cuadro, viniendo de perder una final, para enfrentarse a un Alicante que está cuajando una gran temporada. Pero los que se quedaron con el cuadro fueron los locales, a quienes los palentinos hicieron un retrato a cambio de la victoria.
Al salto Jakovics, Borg, Kamba, Muñoz y Armus. Borg, en jugada casi individual, anotó la primera para el Palencia. Le estaba tomando las medidas al partido, eligiendo los tonos. Mwema dio el primer triple para los alicantinos, y Kamba dio la réplica. Kamba, sacando la basura que se había dejado Jakovics, amplió la ventaja para los morados. 3-7 con dos minutos consumidos.
El Palencia aprovechaba su tiro exterior para mantenerse por delante, tres triples ya y salida a la carrera tras robo. 7-15. Tiempo muerto de Perelló para los locales.
Las defensas palentinas y los rebotes de Kamba que llegaría a cazar una decena le estaban dando la vida al Palencia que ampliaba su ventaja a los 12 puntos. Con esa puntuación y ante las bajas, Lezkano dio entrada Chema, a la vez que a Vrankic y a Wintering.
Al Alicante no le salía nada, forzados por defensas encimadas de los palentinos. Como un modelo al que el pintor le impide moverse. Mientras, en la canasta contraria, hasta Chema se prodigaba en ataque. 11-23. Al final del cuarto, con varias jugadas en la que los locales cosecharon varias faltas con tiros libres (8 al final del cuarto), 16-28.
Segundo cuarto.
Con un triple de Jordá se destapó el Alicante. No le gustaba el boceto. En la siguiente el Palencia perdió el balón y los locales volvieron a reducir la ventaja, para quedarse en 7 puntos. Perdió el norte el partido, no solo el Palencia, que desperdició hasta el libre de la técnica pitada a Perelló. Ni uno ni otro sabía qué técnica usar para imprimir su sello al partido.
Armus, en asistencia de Jakovics, metió la primera de los morados. 21-30.

Mendicote le sacó la segunda falta a Vrankic y obligó a Lezkano a pedir tiempo muerto, con un parcial de 5-2.
La precipitación de los palentinos y una mejor lectura de los ataques de los alicantinos colocó a los valencianos a un punto. Remediado por Muñoz desde el 6,75.
Ese triple frenó las aspiraciones del HLA mientras que el Súper Agropal Palencia se serenaba, se volvía duro atrás con Chema dándole los relevos a Armus y ‘pegándose’ con Larsen (que se quedó en 5 puntos con solo una canasta en juego). No sin precipitaciones, el Süper Agropal Palencia lograba volver a abrir brecha en un partido que era en ocasiones de ida y vuelta sobre la cancha: 29-36. Tiempo muerto de Perelló a falta de 2 para un descanso al que se llegó con un 33-42.
Tercer cuarto.
Como en el arranque, Borg estrenó el marcador, ahora de tres en segundo intento. Todo lo tirado por Palencia, hasta los dos tiros libres de Kamba, fueron tiros de tres. Nada por dentro. Con dos jugados, se mantenía la diferencia, ampliada a 10 de tres por Jakovics.
De tres seguía sumando el Palencia. Era su juego en ataque. Fuertes atrás, para noquear al juego interior alicantino, y tirar de tres, cuando no se podía aprovechar los contraataques. Estaba tirando de sus técnica de siempre para confeccionar un cuadro casi perfecto. Tiempo muerto de los locales, con un marcador favorable a los morados de 15 puntos 42-57 mediado el cuarto.
Jakovics puso otra pincelada para dar la máxima a favor de Palencia de nuevo de triple, colocando un +20.
Con Wintering en cancha (tocado) perdió el Palencia intensidad defensiva ante Ceccardi, que encestó dos triples seguidos para amortiguar la diferencia. Tampoco tenía el equipo claridad en ataque, estaba pegando borrones en el lienzo. Al final del cuarto, 48-65.
Último cuarto.
Vrankic robó para que Borg anotara de tres y volviera a poner el +20 con el que discurrieron los siguientes minutos.

Era un pintar y cantar. Hasta que Jordá y Mendicote redujeron a 16 la ventaja palentina a falta de cinco minutos.
Manu sacó su paleta buena (no había estado muy afortunado hasta entonces) y, de tres, también aportó con su pincel para volver a llevar esa ventaja cercana a las dos decenas con cuatro por jugar.
Distancia que se mantuvo subiendo y bajando sobre la veintena (sin superarla) impidiendo que, aunque los palentinos se llevaran la victoria de forma abultada, lograran recuperar el basketaverage perdido en aquel nefasto segundo tiempo del partido de ida.
Al final, 63-82 y victoria para los palentinos que duermen terceros a la espera del partido de mañana del Estudiantes.
El máximo anotador de los palentinos, Jakovics, con 21 puntos, siendo Kamba el MVP con un doble doble que le rentó 27 de valoración. Kamba fue también el que mejor +/- cosechó.





