Pinaroca, en Segovia; Naturfera, en Burgos, ambos con mención especial, también fueron destacadas entre casi 2.600 emprendedores de toda España
Mónica Sastre / ICAL
Pinaroca (Segovia), Naturfera (Burgos) y Raíces del Cerrato (Palencia) son los tres proyectos de Castilla y León reconocidos hoy dentro del programa Tierra de Oportunidades que pone en marcha CaixaBank para fomentar la creación de empleo, impulsar el emprendimiento y fijar población en el área rural. Estas tres iniciativas, centradas en la producción extensiva de huevos de oca, el vermicompostaje para crear lombriz roja y la combinación de agricultura ecológica y oficios artísticos, han sido seleccionadas entre casi 2.600 emprendedores de toda España que se presentaron al reto.
De ellos, 188 fueron premiados a nivel comarcal y 20, entre los que se encuentran los tres de Castilla y León, lo han hecho en el ámbito nacional para este programa centrado en mejorar la visibilidad de los negocios, su estrategia comercial y su digitalización para crear empleo, servicios y riqueza en municipios pequeños.
El proyecto Pinaroca de Nava de la Asunción (Segovia) ha recibido una mención especial ‘Altavoz del Mundo rural’ por ser un proyecto con una comunicación impactante y un verdadero embajador del mundo rural, mientras que Natusfera, de la localidad de Torresandino (Burgos) consiguió la de ‘Futuro en el mundo rural’ por ser una de las iniciativas con una mayor visión de futuro, un mejor plan de crecimiento y una mayor concreción de su plan de acción.
Talleres tradicionales con un toque actual
Asentada en Baños de Cerrato, Vanessa Urizarna, fundadora de Raíces del Cerrato, creó un proyecto vinculado al mundo rural, especialmente, al Cerrato palentino, con el objetivo de atraer actividades y cosas nuevas al pueblo “sin perder el punto de vista ligado a las tradiciones”. Así, desde verano de 2023 se encarga de dar talleres “una de las cosas que veía que faltaban” además de trabajar una huerta tradicional abierta al público, vendiendo los productos de temporada directamente al consumidor.
Es una experiencia más dentro de las que se ofrecen en Raíces del Cerrato, que también cuenta con su vertiente educativa, en la que trabajan con colegios. “Siempre tratamos de mantener como se hacían antes las cosas con un toque nuevo para que sea más atractivo tanto para los mayores como para los más jóvenes”, indica su fundadora.
Esta iniciativa surge cuando, tras una estancia en Australia de tres años, decidió cambiar de vida. Allí tuvo su primer contacto con la agricultura, trabajando de agricultora y ganadera y, a la vuelta, decidió, con el ánimo de su padre, trabajar la huerta familiar para después convertirlo en un negocio. La idea de proyecto, desde que empezó, ha evolucionado “bastante lineal y lleno de buenos momentos”, de los que recuerda la adquisición de varios premios a nivel nacional y regional, destacando que este año es el Mejor Comercio Tradicional de la Provincia de Palencia, otorgado por la Junta.
Aunque trabaja muchos días, Urizarna asegura que se siente diferente “es un trabajo muy bonito y llevadero porque estas mucho con la gente, pensando ideas, en la naturaleza y pasando tiempo en familia”. Entre los talleres, destaca el de tufting “fui pionera en hacerlo en Castilla y León”, y los relacionados con la huerta, como ecoprinting “utilizamos plantas y pigmentos de la naturaleza para teñir telas” y el ‘orgullo rural’, una dinámica con ayuntamientos y colegios en la que se diseña una pegatina para el pueblo “transmitir que la falta de algo puede ser una nueva oportunidad para mejorar las cosas”.
Su fundadora tiene pensado destinar el premio recibido (3.000 euros) a mejorar la parte de la huerta para convertirla finalmente en granja-escuela.

Producción de huevos de oca
En el caso de Pinaroca, sus fundadores, Álvaro Magdaleno y Zulema Herrero, decidieron presentarse porque vieron una posibilidad de hacerse visibles y tener más oportunidades, además de recibir consejos y herramientas para poder estar presentes y desarrollarse. Asimismo, Vanessa Urizarna, creadora de Raíces del Cerrato, y Raquel Camarero, de Naturfera, explican que entre los meses de septiembre y noviembre tuvieron que cumplir con tres retos que supusieron un aprendizaje y que permitió a la organización valorar sus proyectos.

Magdaleno y Herrero decidieron volverse a Nava de la Asunción durante la pandemia del covid-19 después de muchos años trabajando en Madrid. “Volver a las raíces y conectar con ellas”, indica Magdaleno, y también hacer algo “distinto, que no fuera lo que hay en la zona”. Por eso, optaron por las ocas, en un proyecto de producción extensiva centrado en los huevos de ave. Este modelo tiene tres pilares “fundamentales” como son el bienestar animal, la sostenibilidad y la calidad del producto y los plazos son largos. Si quieres empezar a facturar inmediatamente, asegura, “este no es el negocio”.
Los primeros animales llegaron en junio de 2024 y no fue hasta 2025 cuando tuvieron su primera producción en medio de “un estado de nervios” que devino en poco tiempo en una “gran alegría”. Comercializan, sobre todo, con restaurantes de la provincia de Segovia suficientes para una “producción limitada”, con unas 200 ocas, que ponen 40 huevos al año cada una.
Sin embargo, celebra que el producto ha tenido buena acogida “la gente entiende que es gourmet y de temporada y está encantada con ello”. “Ha sido un camino de aprendizaje y de alegrías” de la que, presume, “estamos muy orgullosos”. Ahora están en un momento “complicado” con la gripe aviar que hace que las ocas lleven tres meses confinadas. “Son animales semisalvajes con comportamientos salvajes y ahora al verse encerradas en una nave se está comprometiendo su salud”, lamenta.
Vermicompostaje para regenerar los terrenos
Similar fue el caso de la fundadora de Naturfera, Raquel Camarero, quien se fue de la ciudad para asentarse en su pueblo, Torresandino, en Burgos, con la idea de dar una solución más sostenible al tratamiento de terrenos. Esta iniciativa surge de sus ganas de volver al pueblo y emprender un proyecto que comenzó en el huerto familiar, donde se quería transformar el terreno, comprando sus primeras lombrices, para después pasarlo a modo industrial en 2022.
El proyecto premiado es de vermicompostaje, es decir, transforman residuos orgánicos de la ganadería, en su caso, ovina, mezclando excrementos de oveja y paja, para hacer un compostaje que después se lo dan de comer a sus lombrices y ellas lo transforman en abono orgánico para “regenerar los terrenos”. Así, trabaja la materia prima “que si no se gestiona puede ser un problema para el medio ambiente” y la convierte en un recurso. Como hasta ahora tenían poca producción, lo enfocaban más a huertos de particulares, pero ahora lo están introduciendo en la agricultura profesional.
Naturfera ha evolucionado “poco a poco” para que el crecimiento sea orgánico y “no muera en el intento”. El tema principal es el cuidado de las lombrices que, apunta, “no necesita un cuidado complicado como otro animal”, solo necesitan estar bien alimentadas y con buenas temperaturas. Cuando tienen el producto terminado ponen trampas a los gusanos para poder recogerlo y continuar con el proceso de cribado, envasado y venta.
Finalistas
Los premiados recogieron su reconocimiento en un acto que se celebró hoy en el centro cultural y artístico Matadero de Madrid en un acto en el que han participado la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, María Begoña García Bernal; el secretario general para el Reto demográfico, Francesc Boya; el director de Acción Social CaixaBank, Josep Parareda; y el presidente de la Red Española de Desarrollo Rural (REDR), Rafael Llamas, entre otros.
Para Pinaroca es “un orgullo” formar parte de los finalistas nacionales, además de ser “una oportunidad para crecer y aprender del resto de proyectos”. El sólo hecho de llegar hasta aquí ya es “un reconocimiento y mayor visibilidad” para Raíces del Cerrato, mientras que para Naturfera supone “una alegría gigante y una oportunidad para poder dar a conocer el proyecto”.
Los tres finalistas castellanos y leoneses ya cuentan con 3.000 euros de premio que Pinaroca los destinará a avanzar en el proyecto con la construcción de una laguna “para aumentar el bienestar de las ocas”.





