La pandemia de COVID ha trastocado por completo el funcionamiento del Complejo Asistencial Universitario de Palencia (CAUPA), que ha reducido hasta un 35 % el total de intervenciones quirúrgicas no urgentes en los 9 primeros meses del año

 

A. Acitores | Palencia

«La pandemia lo cambió todo», sentencia el gerente de Asitencia Sanitaria, Juan Bautista López Messa, antes de presentar los datos correspondientes al funcionamiento de la Atención Especializada en los nueve primeros meses del año. Un cambio que ha afectado principalmente a las intervenciones quirúrgicas no urgentes, que han caído hasta un 35 % (5.521) con respecto al mismo periodo de 2019. Ello conlleva, por lo tanto, un importante aumento de las listas de espera quirúrgicas: si en enero había 799 pacientes esperando intervención, a 30 de septiembre eran 1.090, con una espera media de 53 días.

Esta caída en las intervenciones quirúrgicas, matiza el gerente, no se producen por la suspensión de operaciones, sino porque no llegaban a programarse. Sin embargo, «las intervenciones de prioridad se han realizado, fundamentalmente las oncológicas y las de otras patologías que requerían una intervención quirúrgica temprana o inmediata».

El parón de los meses del confinamiento de primavera se tradujo también en un descenso del 25 % en el número de consultas especializadas (195.839). Actualmente, 10.423 pacientes están pendientes de acudir a la cita con el médico, con una espera media de 49 días. Las pruebas diagnósticas, por su parte, alcanzan una espera media de entre 37 y 61 días, según la especialidad. La caída ha sido significativa en lo que respecta a pruebas diagnósticas de radiología, con unas 36.000 realizadas hasta el 30 de septiembre, un 21 %. Actualmente, 2.665 pacientes esperan poderse realizar esas pruebas diagnósticas. La principal preocupación de los responsables del CAUPA es, en este sentido, el diagnóstico precoz del cáncer, que «puede verse retrasado a consecuencia de ese parón que hemos vivido estos meses». Inquieta también la evolución de pacientes con patologías crónicas o pluripatológicos cuyo intenso seguimiento haya podido verse interrumpido durante la pandemia, con posibles agudizaciones como consecuencia.

Aún así, los esfuerzos de los equipos sanitarios durante la pandemia en lo que respecta a la patología oncológica han ido encaminados a no detener las intervenciones quirúrgicas prioritarias y la actividad del Hospital de Día Onco-hematológico, que ha funcionado al 100 %, sin detener los tratamientos de quimioterapia o inmunoterapia. También se ha mantenido al 100 % el funcionamiento de la Unidad de Hemodiálisis de los pacientes de insuficiencia renal crónica.

La caída respecto a las urgencias fue del 24 %, con 28.308, mientras que la hospitalización descendió un 11 % hasta los 11.202 pacientes ingresados, con una estancia media de 6,23 días.

Además de las inversiones necesarias para atender a los pacientes COVID, en las próximas semanas entrará en funcionamiento un nuevo equipo de Resonancia Magnética de última generación en el que se ha invertido más de 1,2 millones de euros.

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