Un estudio de la Universidad de Southampton (Reino Unido) ha demostrado que la mayoría de los pacientes dados de alta del hospital tras sufrir una infección grave por COVID-19 parecen recuperar su salud, aunque hasta un tercio de ellos sigue presentando indicios de efectos en los pulmones un año después.

En este nuevo estudio, publicado en la revista científica ‘The Lancet Respiratory Medicine’, estos científicos trabajaron con colaboradores de Wuhan (China) para investigar la historia natural de la recuperación de la neumonía grave por COVID-19 hasta un año después de la hospitalización.

Se reclutó a 83 pacientes tras recibir el alta hospitalaria por una neumonía grave por COVID-19 y se les hizo un seguimiento a los tres, seis, nueve y doce meses. En cada momento se les realizó una evaluación clínica, así como mediciones del funcionamiento de los pulmones, una tomografía computarizada del tórax para obtener una imagen de los pulmones y una prueba de marcha.

A lo largo de 12 meses, en la mayoría de los pacientes se produjo una mejora de los síntomas, de la capacidad de ejercicio y de los cambios en la TC relacionados con la COVID-19. A los 12 meses, la mayoría de los pacientes parecían haberse recuperado por completo, aunque alrededor del 5 por ciento de los pacientes seguían manifestando falta de aire.

Un tercio de los pacientes presentaba una reducción de la función pulmonar, en particular de la eficacia con la que el oxígeno se transfiere de los pulmones a la sangre, y esto era más frecuente en las mujeres que en los hombres.

En alrededor de una cuarta parte de los pacientes, las tomografías computarizadas mostraron que todavía había pequeñas áreas de cambio en los pulmones, y esto fue más común en los pacientes con cambios pulmonares más graves en el momento de la hospitalización.

«La mayoría de los pacientes con neumonía grave por COVID-19 parecían recuperarse por completo, aunque en algunos casos esto llevó muchos meses. Las mujeres tenían más probabilidades de sufrir reducciones persistentes en las pruebas de función pulmonar y es necesario seguir investigando para comprender si existe una diferencia específica por sexo en la recuperación de los pacientes. Tampoco sabemos aún lo que ocurre más allá de los 12 meses y esto necesitará un estudio continuo», explica el colíder del estudio, Mark Jones.

Los investigadores reconocen, no obstante, que este estudio solo incluyó un pequeño número de pacientes y que los resultados deberán ser confirmados en estudios adicionales, pero han identificado una serie de implicaciones importantes.

«En primer lugar, nuestra investigación aporta pruebas de que es necesario un seguimiento respiratorio rutinario de los pacientes hospitalizados con neumonía por COVID-19. En segundo lugar, dado el tiempo que tardan algunos pacientes en recuperarse, sugiere que es necesario investigar si los programas de ejercicio ayudan a los pacientes a recuperarse más rápidamente. Por último, destaca la necesidad de estrategias de tratamiento para prevenir el desarrollo de cambios pulmonares a largo plazo relacionados con la COVID-19», remacha el otro líder de la investigación, Yihua Wang.

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