Los embalses de la cuenca gestionados por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) almacenan en la actualidad 1.802,3 hectómetros cúbicos, lo que representa el 62,6 por ciento de su máxima capacidad, un porcentaje “bastante alejado” de la “favorable situación” registrada hace ahora un año cuando se alcanzó el 81,5 por ciento de la capacidad y unas reservas superiores en más de 500 hectómetros cúbicos.

Además y según precisa la CHD a través de un comunicado de prensa recogido por Europa Press, el valor de las reservas a 10 de febrero de 2022 se sitúa “ligeramente por debajo” de la media de los diez últimos años, que es de 1.817,4 hectómetros cúbicos y del 63,2 por ciento del total.

Según precisa el órgano de cuenca, el último informe del Plan de Sequía del mes de enero identifica los sistemas Tera, Órbigo, Pisuerga y Águeda, más el Támega-Manzanas, en “situación de sequía prolongada” mientras que los sistemas Tormes, Riaza-Duratón, Carrión, Arlanza
muestran un indicador de sequía “muy cercano” al valor que identifica la
sequía prolongada, habitualmente conocida como sequía meteorológica.

Ante estas circunstancias, la CHD ve “muy probable” que en el siguiente informe mensual la sequía prolongada afecte a más del 70 por ciento de la superficie de la cuenca del Duero.

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