Entrenadoras, jugadoras, formadoras y referentes. Ocho mujeres de distintas disciplinas comparten su trayectoria y su mirada sobre la evolución del deporte femenino en Palencia, un ámbito que ha crecido en participación y visibilidad, pero que aún reclama más recursos, reconocimiento y oportunidades reales. Conversamos, en esta ocasión, con Silvia Andérez (baloncesto):
Silvia Andérez empezó en el baloncesto “por casualidad”, animada por sus amigas del colegio, a los 11 años. «Lo que empezó como un juego pronto se convirtió en una pasión que marcaría mi vida», señala. Dio sus primeros pasos en su colegio, el CD Maristas, donde vivió sus primeros aprendizajes deportivos y personales, «como el esfuerzo, el compañerismo y la constancia». Fue campeona en varias ligas escolares y disputó un Campeonato de España con la selección de Castilla y León en Gijón quedando cuartas de España.
En categoría cadete dio el salto a Filipenses, una etapa que califica como «muy especial». Allí comenta que creció muchísimo como jugadora, y llegó a formar parte del primer equipo «junto a grandes referentes como Rosa Rodrigo, Mimi, Mónica…»: «Para una chica que había empezado ‘por casualidad’, aquello era un sueño y un orgullo enorme». Poco a poco se fue haciendo hueco en el equipo y, pese a su juventud, acabó siendo una más. Más adelante decidió aparcar la competición para centrarse en su vocación como maestra. «Fue una decisión difícil. El baloncesto pasó entonces a ser mi válvula de escape, el lugar donde liberar la mente y seguir sintiéndome yo misma», explica.
«Estoy viviendo una etapa muy bonita con unas compañeras excepcionales dentro y fuera de la pista»
Hoy juega en un equipo de veteranas, un grupo de madres unidas por esa pasión a pesar de las edades y las obligaciones familiares, y que, cuando tienen la oportunidad, viajan a Zaragoza, Sevilla, Valencia… a disputar torneos ‘over 40’. «Estoy viviendo una etapa muy bonita con unas compañeras excepcionales dentro y fuera de la pista», dice. Pero, esa compañía en el baloncesto también la tiene en el hogar, ya que vive este deporte en familia: sus dos hijas compiten en el CB Villamuriel y forman parte habitual de las selecciones autonómicas. «Si algo define mi relación con este deporte es que nunca ha sido solo mío. En mi familia somos cuatro y todos hemos crecido con un balón en las manos», señala. «Hacemos del baloncesto nuestra forma de vida. Ver a mis hijas vivir lo que yo viví, y compartirlo juntos, es sin duda el mayor logro. Para nosotros, el baloncesto no es solo un deporte: es una escuela de valores, un punto de encuentro y una forma de entender la vida», anota.
Destaca el crecimiento del baloncesto femenino en Palencia, con más estructura y más jugadoras. «Cuando empecé a jugar al baloncesto la realidad era muy distinta. Éramos muy pocas niñas las que practicábamos este deporte y, aunque había muchísima ilusión, las oportunidades eran más limitadas y las estructuras no estaban tan desarrolladas como ahora. Muchas veces entrenábamos con pocos recursos y el baloncesto femenino apenas tenía visibilidad», comenta. Eso sí, dice que la evolución en todo este tiempo ha sido «muy positiva»: «Cada vez más niñas practican este deporte, se nota en los colegios, en las escuelas deportivas y en los clubes. Hay más equipos, más competiciones y más implicación por parte de las familias y de los entrenadores. Sobre todo, hay más referentes y más conciencia de que el baloncesto femenino tiene su propio espacio y su propio valor».
«Disponer de un club en categorías superiores sería un impulso fundamental»
En este sentido, pone el ejemplo del Club Baloncesto Villamuriel: «En nuestra ciudad ese crecimiento se refleja claramente en el trabajo de base que se está realizando. Un ejemplo muy significativo es el CB Villamuriel, que cuenta con una estructura íntegramente femenina. Es el único club palentino que demuestra una apuesta firme y decidida por el desarrollo del baloncesto femenino. Desde la dirección del club se está haciendo un trabajo muy serio y coherente, cuidando la formación desde categorías inferiores y construyendo un proyecto sólido que está dando sus frutos». También dice que se ha notado mucho el desarrollo del baloncesto femenino en Palencia en el «incremento del número de jugadoras que cada año forman parte de las preselecciones de Castilla y León»: «Cada vez son más las chicas de nuestra provincia que participan en esas convocatorias e incluso en campeonatos nacionales, donde Castilla y León suele desempeñar papeles muy importantes».
Asimismo, considera que hay que dar un salto más y, para ello, dice que es necesario contar con un equipo referente en categoría absoluta que sirva de espejo para las generaciones que vienen: “Disponer de un club en categorías superiores sería un impulso fundamental, tanto a nivel deportivo como a nivel simbólico, porque serviría de espejo y motivación para todas las niñas que empiezan. El reto ahora es consolidar lo que ya se ha construido y seguir buscando ese nuevo desarrollo deportivo que permita que nuestra ciudad y nuestra provincia estén representadas en categorías más altas. Talento, trabajo e ilusión hay de sobra; el objetivo debe ser transformar todo eso en un proyecto que dé el salto definitivo.”.





