Se trataría de residuos «no peligrosos» dado que compuestos mayoritariamente por «impropios heterogéneos, como residuos de construcción y demolición (RCDs) y residuos sólidos urbanos (RSU)»
Las obras públicas casi siempre suponen inconvenientes. Expropiaciones, molestias… Pero también, más allá del bien común que se pretende con ellas al final de las mismas, pueden revertir en la recuperación de terrenos, de yacimientos que se encuentran y que de otra forma seguirían bajo tierra, de mejora de la naturaleza.
En esa línea va la última afección que se han encontrado las obras de la extensión de la Línea de Alta Velocidad en el municipio de Palencia en cuyas actuaciones, cuando se han puesto a excavar, han encontrado algo que no debía estar ahí y que, por tanto, debe retirarse.
Se trata de un acopio de «tierras contaminadas» que se ha cuantificado en 12.000 toneladas. El equivalente a unos 400 camiones bañera. La entre comillas, buena noticia, es que en esos materiales no se han encontrado residuos peligrosos. «No se aprecia presencia de ninguna tipología de residuos peligrosos o de materiales con contenido de amianto. En el caso de que este tipo de materiales se identificasen durante el desarrollo de los trabajos de excavación, carga o movilización del material, estos serían segregados y gestionados de forma independiente», explica la empresa pública Emgrisa que es la que, económicamente, se hará cargo de hacer desaparecer esos materiales.

Tierras contaminadas que se han hallado en el marco de «trabajos de excavación y movilización de tierras para la construcción de una plataforma ferroviaria y han sido efectuados en un emplazamiento identificado como un antiguo vertedero clausurado, seguramente incontrolado, por lo que las tierras presentan una concentración considerable de impropios heterogéneos, pudiendo detectarse mayoritariamente presencia de residuos de construcción y demolición (RCDs) y residuos sólidos urbanos (RSU)».
El coste para hacer desaparecer esos residuos de dónde se han encontrado, y tratarlos como marca la normativa alcanzará la nada despreciable cifra de 726.000 euros, que se deberían incrementar si a lo largo de los trabajos se localizan residuos con, por ejemplo, amianto.

Se prolongarán a lo largo de medio año, a un ritmo de 12 camiones bañera diarios con una capacidad de 20m3 cada uno, lo que da muestra del alcance del antiguo vertedero con el que se ha encontrado el AVE.
El material, en todo caso, «será previamente excavado y dispuesto en una zona de acopio superficial cercana a una carretera de servicio», que viene a ser la vía de servicio de la CL-615, al norte de la pasarela de la avenida de Asturias.
«En la actualidad, se encuentra acopiado y dispuesto para su retirada un lote inicial de unas 3.000 tn de material», indica la empresa pública Emgrisa.
Por otro lado, las obras que afectarán a la pasarela de la Avenida de Asturias, que deberá ser derribada y sustituida por otra más ancha que permita el paso de cuatro vías en vez de las dos actuales, aún no se acercan al paso elevado.
Pero sí se están desarrollando en otros ámbitos de la traza prevista, tanto en la margen izquierda como en la derecha del río Carrión, sobre el que está previsto construir un nuevo viaducto.







