Cuando la memoria perdida vuelve a colgarse en las paredes gracias a la IA

El Museo de Palencia incorpora de forma pionera en España una colección permanente de obras creadas con inteligencia artificial que reimaginan las pinturas desaparecidas de 1921.
Inauguración del Museo de Palencia con obras de inteligencia artificial
ICAL. Cuando la memoria perdida vuelve a colgarse en las paredes gracias a la IA

Jesús García-Prieto / ICAL

En un museo donde durante décadas han predominado los yacimientos arqueológicos, las piezas materiales y el peso del pasado más remoto, la inteligencia artificial ha encontrado un lugar desde el que dialogar con la historia. El Museo de Palencia ha dado un paso sin precedentes en el panorama cultural español al incorporar de forma permanente una colección de 57 obras generadas con inteligencia artificial, una reinterpretación contemporánea de las pinturas que debían formar parte de su colección fundacional en 1921 y que se perdieron en los procesos históricos que dieron origen a los museos provinciales.

El proyecto, denominado MUSEO_IA y desarrollado por el estudio 3Dinteractivo, no solo introduce nuevas tecnologías en el espacio museístico, sino que plantea una pregunta de fondo: ¿qué ocurre cuando la tecnología se pone al servicio de la memoria perdida? La idea inevitablemente remite a grandes ausencias de la historia cultural, como la Biblioteca de Alejandría o los cuadros destruidos en el incendio del Alcázar de Madrid. ¿Y si hoy pudiéramos, al menos, imaginar cómo fueron?

Obra de arte proyectada en el Museo de Palencia con inteligencia artificial
Proyección de obras de arte en el Museo de Palencia con inteligencia artificial
Exposición del Museo de Palencia con obras de inteligencia artificial
Exposición de obras generadas por inteligencia artificial en el Museo de Palencia.
Exposición del Museo de Palencia sobre inteligencia artificial y arte
Exposición del Museo de Palencia sobre inteligencia artificial y arte

La colección ha sido aceptada como donación por la Junta de Castilla y León, pasando a formar parte del patrimonio institucional del Museo de Palencia como un conjunto artístico generado en el siglo XXI que reinterpreta estilos del siglo XIX. Con este gesto, el museo se convierte en el primer museo público de España que incorpora oficialmente una colección estable de obras creadas con inteligencia artificial.

No se trata de copias ni de sustituciones. Cada una de las 57 piezas es única, irrepetible, identificada mediante tecnología NFT y concebida como patrimonio digital. “La colección está representada de forma simbólica”, explica Ana Marcos, codirectora de 3Dinteractivo junto al zaragozano Alfonso Villanueva. “Habla de memoria, de ausencia, pero también de presente y de futuro”. Las obras evocan los estilos, composiciones y elementos visuales de las pinturas originales desaparecidas, basándose en las descripciones conservadas en los catálogos históricos. Un material mínimo que, sin embargo, sirvió de punto de partida para un ambicioso proceso de investigación artística y tecnológica.

El germen de MUSEO_IA surgió de una experiencia casi casual. Ana Marcos y Alfonso Villanueva visitaron el Museo de Palencia cuando este permanecía cerrado por obras. “Fue una visita muy especial”, recuerda Marcos. “Todos los expositores estaban envueltos en papel transparente para protegerlos. Aquello exigía un esfuerzo adicional de intentar ver lo que había detrás”. Esa sensación de ausencia se convirtió pronto en algo más profundo. “Nos dimos cuenta de que no existía una sección de Bellas Artes en el museo”, explica. La razón estaba en la historia, ya que la colección fundacional de 57 pinturas había desaparecido durante el proceso conocido como la Desamortización de Mendizábal que dio origen a muchos museos provinciales.

“No solo nos pareció destacable por la pérdida del pasado”, subraya Marcos, “sino por las implicaciones que esto tiene en el presente y en el futuro”. Para esta palentina de Buenavista de Valdavia, la desaparición de aquella colección no era un hecho anecdótico, sino un síntoma. “Palencia es una de las provincias con menos oportunidades y posibilidades de acceso a la cultura dentro del territorio nacional. Y eso no es casual”.

Las pinturas perdidas apenas dejaron rastro. “Los catálogos eran catálogos escritos por la Comisión de Monumentos”, explica Marcos. “Había pequeñas descripciones sobre cada pieza en la que venían el estilo artístico, si era copia de algún artista conocido como Guido Reni o El Bosco… pero al final era muy poca información”, reconoce. Sin embargo, esa escasez fue precisamente el detonante creativo. “Nos dimos cuenta de que, utilizando la pinacoteca mundial de los grandes museos, podíamos recoger muchísimas obras relacionadas, encontrar patrones y dárselos a modelos de inteligencia artificial que entrenamos específicamente para interpretar esta información”.

El proceso fue minucioso. “Por ejemplo, uno de los cuadros era ‘Virgen con el Niño’. Esa temática se ha representado durante siglos. Si es de escuela veneciana, sabemos cómo se usa el color, cómo se construye la composición. Todos esos parámetros se pueden utilizar”. A partir de ahí, la inteligencia artificial generaba múltiples opciones. “Seleccionábamos cinco propuestas por cada pieza”, explica Marcos, “y con esas cinco opciones hicimos una votación popular”.

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es que las obras que hoy forman parte de la colección permanente fueron seleccionadas por el propio público palentino durante la exposición temporal celebrada en 2023. “El público decide cuál quiere que sea su colección”, afirma Marcos con rotundidad. “No hay un estamento por encima que decide qué valor tienen los objetos. Es otra forma de democratizar la cultura”.

Para Ana, este gesto tiene un profundo significado simbólico. “Los ciudadanos deciden cuáles son sus piezas para representar una colección que se perdió y que, por tanto, no estaba custodiada ni protegida. Eso es una idea muy potente”. La exposición temporal incluyó, además, una amplia sección documental. “Entrevistamos a coleccionistas del siglo XXI”, recuerda Marcos. “Nos hablaban de cómo se forman hoy las colecciones que probablemente estarán en los museos del futuro. ¿Por qué se eligen unas piezas y no otras? Todo eso también plantea preguntas”.

Pero este MUSEO_IA no se limita al espacio físico del Museo de Palencia. La colección se integra también en un museo virtual tridimensional, accesible desde cualquier lugar del mundo. El visitante puede recorrer las salas en 3D, acceder a contenidos ampliados y comprender el proceso creativo asistido por inteligencia artificial. “Uno de los grandes desafíos del sector museístico es cómo compartir mejor las colecciones”, señala Marcos. “Es imposible mostrar todos los objetos en un espacio físico. Pensar en experiencias digitales inspiradoras es una necesidad”.

Para la artista, no se trata de sustituir la experiencia tradicional, sino de ampliarla. “La visita objetual sigue siendo poderosa, pero ¿por qué no pensar en otras formas de enseñar y de conectar con el público del siglo XXI?”.

La innovación del proyecto ha sido reconocida internacionalmente. Durante la inauguración de la exposición permanente, el Museo de Palencia recibió el Premio F@IMP 2024-2025, concedido por AVICOM, el Comité Internacional de Audiovisuales, Nuevas Tecnologías y Redes Sociales del ICOM. El galardón fue anunciado el 15 de noviembre de 2025 en Dubái, en el marco de la 27ª Conferencia General del ICOM. “Es un reconocimiento al trabajo conjunto”, destaca Marcos, “y también a la valentía del director del museo, que ha tenido la osadía de buscar otras formas de impulsar la innovación”.

Un proyecto con un recorrido global

El MUSEO_IA ha sido expuesto en Estados Unidos y presentado en instituciones de Europa, Oriente Medio y América. En 2023 recibió el Premio EXPONE a la mejor exposición nacional. “Creo que al ser un proyecto tan pionero, el hecho de ser los primeros en plantear algo así ha tenido mucho reflejo”, reconoce Marcos. Pero más allá de los premios, para ella el impacto más importante es local. “Para mí, como palentina, supone una felicidad total”, confiesa. “Ponemos a Palencia en el mapa, pero también conseguimos que el público de aquí entienda las implicaciones de tener museos vivos, con propuestas que ofrecen otras formas de interactuar”.

Desde 3Dinteractivo, la inteligencia artificial es solo una parte de una investigación más amplia. “Nosotros llevamos trabajando con inteligencia artificial cuando nadie hablaba de esto”, afirma Marcos. “Pero también trabajamos con inteligencia no humana: robots, drones, inteligencia vegetal”. Su objetivo es claro, “llevar al público a las salas de arte”. Para ello, la tecnología debe actuar como mediadora, no como sustituta. “La inteligencia artificial puede ayudarnos a relacionarnos de una forma más natural con las obras”.

Al final del recorrido, Ana Marcos no espera respuestas cerradas, sino preguntas. “¿Qué colecciones del futuro vamos a conservar? ¿Qué pasa si esta colección se pierde dentro de 400 años? ¿Será interesante recuperarla?”, se pregunta. Y lanza una reflexión que resume el espíritu del proyecto: “Hagamos inteligencia artificial como hacemos arte. Con la ética del arte, con la rigurosidad del arte, con la honestidad y con el afecto”. En Palencia, entre restos arqueológicos y memorias antiguas, la inteligencia artificial ha abierto un nuevo espacio para pensar el patrimonio. No solo como aquello que se conserva, sino como aquello que todavía está por imaginar.

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