Un mes después del último partido en casa, la afición palentina volvió al Municipal, en un partido en el que no hubo que ‘presionar’ mucho
La Caldera de Castilla va, poco a poco, preparándose para las grandes citas que le esperan en lo que resta de temporada. Al menos dos partidos de Play-off en los que los morados jugarán como locales buscando el pase a la final a 4.
Y como buena preparación, va cogiendo calor. Y ayer, en un encuentro en el que el fuego estuvo al mínimo, en el que apenas los aficionados apretaron, animaron los necesario, gritaron lo justo y por momentos, al tener el partido encarrilado el Súper Agropal Palencia se dedicaron a otros menesteres… el calor comienza a ser ya infernal en el graderío.
Cuanto más arriba, mucho más. Sin ventilación y expulsión del calor que genera unas gradas llenas, la caldera, a partir de ahora, será mucha más caldera. Habrá que mover la bufanda con ganas para mover el aire.
Lo que sí celebró la afición palentina fue la vuelta de Kunkel. Primero en la presentación, en el pasillo que no hacía desde enero, cuando ese calor humano de la Caldera se agradecía. Luego cuanto saltó al campo y finalmente cuando encestó su primera canasta del partido.
La grada de animación se hizo protagonista un ratito cuando durante varios minutos el partido estuvo parado por la mesa. Entonaron su particular versión de Café y ron.
Otro que se llevó una ovación fue Óliver Gómez, que tuvo dos minutos y mala suerte en las dos acciones que intentó protagonizar, con dos resbalones que le impidieron anotar.
Por cierto, durante el descanso, el protagonismo fue para las categorías inferiores del club, con la tradicional fotografía de todo el Club.





























