Han pasado tres meses desde que Vivi levantó la persiana de El Rincón de Vivi. Un negocio que cogió “casi sin pensarlo”, tal y como ella misma confiesa, pero lo hizo, y lo hizo bien en vista del éxito que está teniendo.
Detrás de este proyecto hay una historia de confianza y cariño. Durante muchos años, la panadería estuvo dirigida por Marisol y Luis Ángel, una familia que luchó para que el negocio funcionara. Vivi, que al principio dudaba, creyó en las palabras que Marisol le dijo con cariño. Agradecida por toda la ayuda que le están brindando desde el primer momento, se decidió con mucha ilusión y con ganas de abrir esa persiana el pasado 1 de marzo para darle vida a ese rincón que se apagaba. Hoy, gracias a ese impulso y a su dedicación, El Rincón de Vivi se ha convertido en el rincón más dulce de la Montaña Palentina. Vivi siempre se había dedicado a la hostelería, en bares y restaurantes, por lo que para ella ha sido fácil el trato con la gente, ya que la mayoría la conoce.

Si algo define a El Rincón de Vivi es su apuesta por el producto cercano. Empezando por el pan, que hasta su tienda se lo llevan Pedro Riaño de Prioro, Miguel de Prado de Puente Almuhey, Jesús Heras de Santibañez, y panadería Tierra de la Reina de Boca de Huérgano. Y no es solo variedad de origen, también de formatos ya que hay barras, bollos, roscas, tortas y chapatas así como pan medio kilo, de kilo y de dos kilos. Además, hay opciones para gustos porque se puede encontrar pan sin sal, de masa madre, de centeno y barras bregadas.
El escaparate dulce es otro de sus puntos fuertes. Vivi vende pastas a peso, surtidas y variadas. Algunas son caseras, como las que le traen de Prioro, otras llevan nombres que invitan a probarlas como los famosos Socorritos y Pisuerguinas, pero también hay pastas de nata, las de vino, los sequillos… Y si hablamos de tartas, el catálogo de encargo es muy goloso: tarta de San Marcos, de Chocolate, de queso o la de manzana y caramelo son algunas de las variedades que se pueden saborear. A ello se suman la bollería, el brazo gitano de nata y de crema de Prioro, los profiteroles, las rosquillas caseras de Miguel de Prado de Puente Almuhey y los sobaos de Cantabria.

El rincón del olvido…
Junto al dulce, hay una pequeña sección que Vivi ha bautizado con cariño como “el rincón del olvido”. Allí se pueden encontrar encurtidos (alcachofas, pepinillos, gulas, aceitunas), vainas, alubias y garbanzos, atún, tomate, leche, galletas, aceite, mayonesa, huevos, refrescos, miel de Fernández Villacorta, bebida de Predis Valbuena, y cremas y licores de Sierra del Oso.
Con solo tres meses de vida, El Rincón de Vivi ya es un gran lugar de confianza.
Av. Castilla y León, 10 ( junto iglesia Santa Bárbara) (GUARDO)
TLF: 979 85 10 67





