En 1920 nació la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos «La Saldañesa», una entidad que ha superado su centenario convertida en una pieza central de la historia local. Cada primero de Mayo se conmemora una singular tradición de solidaridad de la que ya es toda una institución cultural en la comarca de La Vega.
El surgimiento de esta agrupación se produjo en un contexto histórico de notable complejidad. Alrededor de 1920, la población aún se recuperaba de los estragos de la pandemia de gripe de 1918 y 1919, así como de las consecuencias económicas del final de la Primera Guerra Mundial. En aquel momento, los trabajadores carecían de sistemas de protección social estatales ante situaciones de precariedad, lo que impulsó en toda España la creación de este tipo de asociaciones mutualistas, amparadas en la Ley de Asociaciones de 1887.
En este marco de necesidades, el 20 de junio de 1920 un grupo de dieciséis vecinos se reunió para aprobar los estatutos de “La Saldañesa”, obteniendo la autorización del Gobierno Civil de Palencia apenas unos días después, el 1 de julio. La organización estaba diseñada para proteger a los trabajadores manuales por cuenta ajena frente a la adversidad. Resulta singular que el principal impulsor y primer presidente de la iniciativa no fuera un obrero, sino un maestro de la localidad, D. Julio Pérez.
La mecánica de la entidad se basaba en la aportación colectiva y el auxilio recíproco. Para ingresar, los socios abonaban una cuota de entrada de dos pesetas y mantenían su pertenencia mediante el pago de una peseta mensual. A cambio de este esfuerzo, cuando un miembro sufría una enfermedad o un accidente, recibía una prestación de dos pesetas durante el primer mes y de una peseta en los meses sucesivos, un pequeño ingreso que permitió comer a muchas familias en tiempos difíciles.
Con el paso de las décadas, la sociedad tuvo que ir adaptando sus estatutos a la evolución de la legislación laboral y a la consolidación del sistema de la Seguridad Social a partir de 1963. A diferencia de la inmensa mayoría de las antiguas sociedades de socorros mutuos, que acabaron disueltas oficialmente por el Estado en 1992 al quedar sus prestaciones superadas por el sistema público, esta agrupación palentina logró subsistir transformándose legalmente y acogiéndose a la legislación común de asociaciones.
En la actualidad, son muy escasas las entidades de este tipo que permanecen activas conservando su denominación tradicional. «La Saldañesa» pervive como un emblema compartido por los vecinos, honrando su historia cada Primero de Mayo y recordando a las nuevas generaciones que el espíritu solidario y el apoyo mutuo continúan siendo valores vigentes para hacer frente a las dificultades comunitarias.





