Tras unos meses de calma en la zona norte de la capital, las obras del salto del carnero en el Camino Viejo de Husillos han retomado el protagonismo en las últimas horas con el izado de las vigas horizontales de los pórticos sobre los que se asentarán las vías, en el tramo más próximo a las viviendas. Unas estructuras que los vecinos pueden observar sobresaliendo desde dentro de su propio patio y que tienen a escasos metros de sus hogares.

La operación, como no podía ser de otra forma, ha despertado gran expectación en el entorno, donde durante la jornada se han congregado decenas de personas atraídas por la envergadura de los medios técnicos empleados y por la obra en sí.
Este avance llega tras varios meses en los que la actividad se había concentrado en las inmediaciones de la zona del barrio de San Antonio, con un ritmo más contenido y menor impacto visual para unos vecinos que ya solamente tienen un «doble sentimiento», según expresa Javier Gredilla, su portavoz: «Por un lado, que acaben y se vayan lo antes posible, porque llevamos camino de tres años sufriendo esta locura; y, por otro lado, que el juez se pronuncie ratificando la primera sentencia, que como ya sabemos todos esto es que la obra es ilegal», concluye.






Un comentario
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