J.G.P. / ICAL
El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio en funciones, Juan Carlos Suárez-Quiñones, visitó hoy el Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos, en Palencia, al que calificó de «centro de excelencia» y referente nacional en la protección fitosanitaria del patrimonio forestal de Castilla y León. Durante el acto, Suárez-Quiñones puso en valor el trabajo de los especialistas del centro, al que describió como «callado y discreto» pero fundamental para garantizar la salud de los montes de la comunidad y la economía que gira en torno a ellos.
El consejero recordó que Castilla y León cuenta con 5,1 millones de hectáreas forestales, de las que cerca de tres millones corresponden a masas boscosas que soportan una presión fitosanitaria creciente derivada del nuevo escenario climático. «Desde la investigación, desde el conocimiento y del trabajo técnico se garantiza la sanidad de nuestros bosques, y eso es economía, no solo economía, sino excelencia ambiental que exportamos y de la que somos referencia a nivel nacional e internacional», subrayó en declaraciones recogidas por Ical.
«La importancia forestal de Castilla y León es una referencia en Europa, reconocida incluso en el último congreso de Eustafor, y la sanidad de sus bosques es uno de los elementos que generan esa referencia», destacó el consejero en funciones.
Suárez-Quiñones detalló que el centro, con 23 años de trayectoria, pasó de contar con tres trabajadores en sus inicios a casi veinte en la actualidad, con perfiles que abarcan ingenieros de montes, ingenieros agrónomos, ingenieros químicos y analistas de laboratorio. Desde sus instalaciones se aplican técnicas de microbiología, análisis de ADN y PCR para la detección temprana de cualquier agente patógeno, y se investigan soluciones para tratarlo con la mayor rapidez posible.
Asimismo, cuenta con cerca de 260 puntos fijos de muestreo que conforman la red de vigilancia fitosanitaria de Castilla y León, a los que se suman miles de tomas extraordinarias ante incidencias concretas en el territorio.
Finalmente, el consejero aprovechó la visita para reconocer también la labor de los agentes medioambientales y los trabajadores de medio ambiente que recorren el campo para recoger las muestras que nutren el laboratorio. «Hay que reconocer no solo el trabajo de los técnicos de este centro, sino el de todos los agentes en el terreno», señaló.
Por su parte, Ana Belén Martín Hernández, trabajadora del centro, trazó un diagnóstico preocupante sobre el estado actual de los montes en la comunidad. «En general no podemos decir que están fatal, pero el estado de salud es mejorable», admitió, y puntualizó directamente al cambio climático como principal factor desestabilizador con sequías extremas, golpes de calor y la falta de heladas invernales que antes limitaban de forma natural las poblaciones de parásitos que se están convirtiendo en dañinos a organismos que hasta ahora mantenían una relación moderada con las especies forestales. «Los árboles no son capaces de reaccionar con la celeridad que se precisa a estos cambios. Los organismos que hasta ahora no eran patógenos ahora empiezan a ser muy dañinos», afirmó Martín Hernández.
Entre los logros del centro, Martín Hernández destacó el control de la avispa del castaño mediante la suelta del torymus sinensis en el Bierzo, los trabajos sobre el nematodo de la madera del pino en el sur de Salamanca, donde el centro mantiene además personal propio desplazado, y el desarrollo de técnicas de feromonas para el control biológico de plagas, con reconocimiento a escala nacional e internacional.
Como alerta inmediata, la coordinadora señaló que el centro mantiene una vigilancia intensificada en los bordes de las zonas afectadas por los grandes incendios del pasado año, ante el riesgo de que los escolítidos perforadores de madera de pino se reproduzcan en la madera quemada y se expandan después hacia las masas forestales verdes colindantes. «Estamos haciendo una labor preventiva en esas zonas de borde para intentar evitarlo», precisó.
Seguimiento del lince
El consejero en funciones subrayó que el programa de reintroducción del lince ibérico en el Cerrato Palentino avanza «con éxito», sin incidentes recientes de mortalidad por atropello, “el principal riesgo para la especie”, y con nuevas sueltas ya programadas. Suárez-Quiñones destacó que la iniciativa desbordó el plano conservacionista para convertirse también en un fenómeno de atracción turística, dado el interés que genera entre los visitantes la posibilidad de avistar un animal «tan mítico». La Junta mantiene la señalización y el vallado en los tramos de carretera con mayor tránsito en las zonas de campeo del felino.





