Las manos de Asun Fernández son, a buen seguro, unas de las más hábiles de la ciudad. Sus dedos se mueven con decisión, ligeros y delicados, pero al mismo tiempo firmes y fuertes, cada vez que esta artesana trabaja el cuero. Ya sea enseñando a sus alumnos o preparando los artículos que después vende en los mercados de artesanía desde hace más de 25 años, bajo el sello La Vaca Azul, o en el establecimiento que regenta desde hace 9 en la Calle Los Robles número 5. Pero lo que no sabíamos es que sus manos son, además, capaces de urdir historias, de entretejer emociones y armar aprendizajes para los más pequeños. Hoy, esas manos sostienen un sueño cumplido: el cuento infantil que Asun Fernández acaba de publicar.
Asun Fernández compaginaba su oficio con la enseñanza, primero como profesora de la Universidad Popular de Palencia y, más tarde, como maestra artesana al frente de talleres extraescolares para peques en el mismo colegio al que acudían sus hijos. «Desde entonces, hace ya doce años, imparto talleres creativos para niños y niñas desde los cinco años», explica. Durante todo ese tiempo, la historia que ahora podemos leer en papel forma parte de sus clases. «Nació cuando visité la clase de mi hijo pequeño para explicarles qué era un artesano. Se me ocurrió hacerlo a través de un relato donde iba explicándoles los diferentes oficios artesanos que había», detalla.
La idea cristalizó en proyecto cristalizó el año pasado, cuando la joven ilustradora Paula Sastre de la Pisa realizó sus prácticas de ilustración en el taller de La Vaca Azul. «Paula había sido alumna mía durante tres años y me hizo mucha ilusión cogerla en prácticas. Le propuse ilustrar este cuento y, visto el resultado final, empecé a valorar editarlo para que ella tuviera su primer trabajo y se viera el potencial que tiene». El proyecto fue aceptado por una editorial centrada en publicaciones pedagógicas, bajo el título Las Manos de Mamá.
Un álbum a cuatro manos perfectamente sincronizadas, las de Paula y las de Asun, que narra el viaje de Amelia y el Señor Búho. Juntos, van recorriendo un bosque lleno de seres con oficios artesanos y van aprendiendo un poco de cada uno de ellos, a la vez que alimentan su enorme curiosidad y valoran la importancia de la imaginación.
«Este relato, además, hace un homenaje a esas mamás de antes que tenían mil oficios y que convertían lo cotidiano en algo mágico, esas mamás que a fuego lento y con paciencia iban tejiendo, cosiendo, cocinando», detalla la autora. De hecho, el personaje principal lleva el nombre de su propia madre, «que fue la que me enseñó a tener paciencia y a crear con mis manos lo que yo me propusiera. De ella heredé mi destreza y cabezonería para no tirar la toalla cuando algo te sale mal». Porque, como su madre solía decir, «de hacer y deshacer es como mejor se aprende».
A los niños y su increíble imaginación les dedica este trabajo. Esos «seres tan pequeños y curiosos» a quienes quiere brindar este álbum, con la ilusión de que llegue a muchos colegios y hogares. Porque, además, incluye actividades didácticas y una pequeña bibliografía de cada oficio.
Las Manos de Mamá se puede adquirir en La Vaca Azul o través de la web de Magia Madrina.





