
Andantes, ciclistas y “patinetistas” utilizamos diariamente el paseo junto al Carrión en la Avenida de Castilla. Diría que a cientos. Solos, en compañía, con nuestros perros, caminando, corriendo… la verdad es que es uno de los lugares agradables de la ciudad.
Al igual que en otros sitios, las riberas de los ríos han sido recuperadas y acondicionadas para el disfrute del personal. En algunas capitales con mayor acierto que en otras. Carriles bici, bancos, zonas de esparcimiento… la cuestión es trenzar el entorno natural con el urbano. Y Palencia también lo hizo en su día en el tramo de Puentecillas al Puente de Hierro, complementado recientemente con la mejora de los accesos al mismo.
¡Más madera!, que diría Groucho. No ya por seguridad, que también, sino por estética. Por no dar una sensación de dejadez en esta Pallantia nuestra que intenta “deslumbar”, pero que no acaba de rematar el proceso.
Seguramente ya se encuentra en la agenda de los responsables continuar con las mejoras, en este y en otros trechos del cauce. Es una pena que todo ello no se acometa de manera integral y, bueno… ya que haces una rampa nueva, pues arreglamos el pavimento, lo repintamos, sustituimos barandillas estropeadas, o reponemos las que faltan. ¡Más madera!, que diría Groucho. No ya por seguridad, que también, sino por estética. Por no dar una sensación de dejadez en esta Pallantia nuestra que intenta “deslumbar”, pero que no acaba de rematar el proceso.
Ya de paso, pues les damos una capa de pintura a los bancos… no sé, que parezca que nos preocupamos del aspecto de lo que nos rodea. Y, si me apuras, colocamos alguna luminaria que alumbre la senda de noche. Las farolas de la avenida no alcanzan.
Poco a poco la ciudad se hace más amable, y eso está bien. Nuevos espacios y servicios, y eso está muy bien. Con sus respectivas inauguraciones, que está aún mejor para los que gestionan nuestros recursos. Aunque ese será tema para otro comentario. De momento, sí sería de agradecer que todo eso que se proyecta y construye se haga con calidad, que sea duradero, y que luego tenga un mínimo mantenimiento. Por cierto… aquí lo echamos de menos.





