Elegir un protector solar infantil puede resultar a veces un infierno (y nunca mejor dicho, con estos calores): “Mineral”, “físico”, “químico”, “orgánico”… Son términos que pueden sonarnos a chino. Intento aclararlo para poder elegir el que mejor os convenga.
Antes de nada hay que saber que los y las bebés menores de 6 meses no deberían exponerse al sol directo y no se recomienda el uso habitual de crema solar. La protección debe basarse principalmente en sombra, ropa (transpirable o con SPF50), gorro y evitar las horas centrales del día, tal y como recuerda la Asociación Española de Pediatría.
Actualmente hablamos de dos grandes tipos de filtros solares:
Filtros físicos o minerales
Contienen principalmente óxido de zinc (lo mismo que las cremas de pañal, por eso son tan espesas y dejan la piel blanca). ¿Qué hacen? Pues actúan creando una barrera sobre la piel que refleja los rayos del sol (es decir, la radiación ultravioleta). Tradicionalmente se han recomendado más en bebés y niños pequeños porque irritan menos la piel, tienen menor riesgo de alergias y apenas se absorben.
Como inconveniente, cuesta aplicarlo porque la textura es más densa y deja una capa blanca, lo que hace que algunos lo rechacen.
Filtros químicos u orgánicos
Estos filtros funcionan absorbiendo la radiación UV y transformándola en calor inocuo para la piel. Suelen tener texturas más ligeras, agradables y fáciles de extender.
En los últimos años han aparecido filtros orgánicos más modernos y fotoestables, que mejoran algunos inconvenientes de los filtros químicos antiguos, ya que ofrecen mejor protección UVA, son más estables al sol y suelen provocar menos irritación.
Por eso, muchas fórmulas infantiles actuales combinan filtros minerales con filtros orgánicos modernos.
Entonces, ¿cuál es mejor para un bebé?
Es cierto que las sociedades pediátricas suelen preferir los filtros minerales en menores de 2 años o en pieles sensibles, pero lo más importante no es únicamente el tipo de filtro.
Las recomendaciones dermatológicas y pediátricas coinciden en priorizar protectores de amplio espectro (UVA y UVB), SPF50+, que sean bien tolerados y reaplicados de forma adecuada.
Es decir, que hay que echarlo muchas veces.
Entonces, para las familias que buscan comodidad, reaplicación y buena tolerancia, los filtros orgánicos de nueva generación son buena opción.
Eso sí: no olvidar que no se recomiendan cremas en menores de 6 meses, evitar la exposición al sol las horas centrales del día, hidratarse mucho, utilizar ropas transpirables y buscar la sombra.





