Histórico escenario de asedios y batallas desde los enfrentamientos entre celtíberos y romanos, y acreedora del título de «Muy Noble y Leal Villa», la localidad de Palenzuela sufre este fin de semana -y no por primera vez- otro tipo de contienda: una auténtica invasión zombi.

Desde ayer viernes y hasta el domingo 3 de mayo de 2026, la tranquila localidad cerrateña se ha convertido en un auténtico escenario de terror y supervivencia. Se trata de la celebración de «Survival Zombie», un evento multitudinario y un juego de rol en vivo que ha transformado el municipio en una zona infectada por muertos vivientes.
Organizado por la empresa World Real Games (WRG), este evento no es una simple carrera o yincana, sino un denominado «Real Game» en el que los participantes asumen el papel de supervivientes, sintiéndose los protagonistas de su propia película postapocalíptica. El objetivo principal es aguantar toda la noche sin ser atrapados por los zombis, mientras utilizan su ingenio para interactuar con actores, buscar pistas y resolver los acertijos propuestos por la organización.
Palenzuela 48h: Una edición extrema de inmersión total
Aunque una edición normal de este juego suele durar unas seis horas, el evento que se está desarrollando en Palenzuela es una maratón de 48 horas ininterrumpidas. La clave de esta edición especial es la «inmersión» absoluta: todo el evento se desarrolla «on rol», lo que significa que desde el momento en que los jugadores llegan, nadie sale de su personaje. No hay espectadores, ni pausas, y los actores mantienen su papel incluso a la hora de dar indicaciones.
Para sobrevivir durante todo el fin de semana, los jugadores han tenido que traer su propia comida (como raciones de campaña o latas) y equipo para hacer vivac, ya que duermen en el exterior o en estructuras abandonadas sin luz eléctrica.
Un escenario único: el complejo militar subterráneo
Uno de los grandes atractivos que ha traído el evento a la localidad es el uso de un espectacular entorno histórico: un complejo militar abandonado donde se guardaba munición durante la Guerra Civil española. El juego se desarrolla en un complicado laberinto subterráneo excavado bajo un monte, que cuenta con túneles tan amplios que cabría un coche y salas con capacidad para albergar campos de fútbol. Debido a las características del terreno, la organización advierte de forma explícita que es un evento no recomendado para personas con claustrofobia.
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Los jugadores se identifican mediante prendas de colores, principalmente pañuelos verdes para los supervivientes y rojos para los zombis. La mecánica principal es estricta: el contacto físico por parte de los supervivientes hacia los zombis está totalmente prohibido; no pueden defenderse, placar, ni empujar.
Si un muerto viviente logra tocar a un superviviente, este queda automáticamente infectado y eliminado de su bando. Sin embargo, la diversión no termina ahí. Los jugadores «caídos» son dirigidos a una zona de la organización donde un equipo de cincuenta y un maquilladores profesionales los caracteriza con sangre artificial y prótesis. Tras cambiar su pañuelo verde por uno rojo, se unen a las hordas de monstruos comandadas por monitores para cazar a los que hasta hace un momento eran sus compañeros.
Más allá de la curiosidad del juego y de la propia convocatoria del evento, que ya se ha celebrado aquí en años anteriores, la invasión zombi supone una inyección económica importante para la zona. Según señalan desde la organización, la llegada masiva de cientos de participantes beneficia a la hostelería local, tal y como han comprobado en todas las ediciones convocadas a lo largo y ancho del país.





