Chuchi, ¿qué sensaciones predominan en ti ahora mismo tras la eliminación en el playoff? ¿Orgullo, rabia…?
Pues tristeza por la eliminación, porque todos teníamos ilusión de seguir en ese playoff, de intentar conseguir lo máximo posible por el club y por la familia Danisa, por la afición y, sobre todo, también por los chicos.
Pero luego creo que, a pesar de no pasar la eliminatoria, hemos conseguido muchas cosas: a nivel grupal, de equipo, de identidad, con y sin balón… Creo que de practicar un buen fútbol, con días mejores y días peores, pero hemos logrado enganchar a la gente.El otro día lo que pasó con la afición al final del partido me parece una brutalidad. Se me pone la piel de gallina.
Creo que hemos conseguido muchas cosas y, después del golpe de la eliminación, si me das una opción de tener que caer, hacerlo así, con esa identidad, yendo a por el partido, haciendo un buen fútbol y que tu gente después de perder te aplauda, creo que dentro del marco de que perder es duro, tenemos muchas connotaciones positivas.
Se te veía especialmente emocionado al salir hacia el túnel de vestuarios al finalizar el partido. ¿Qué pensabas en esos momentos con toda la gente volcada aun así, a pesar de haber perdido?
Orgullo, porque creo que al final los chicos han tenido que hacer algo bueno para que eso pase. Yo se lo llevo diciendo toda la temporada a ellos: la afición del Cristo es buena. Es verdad que, como todo, puede haber gente que critique un poco más o un poco menos, pero la gente, a nada que les das, está con el equipo. A nada que haces las cosas bien, la gente te aplaude.
Entonces yo creo que el equipo ha hecho muchas cosas buenas para llegar a ese contexto; de que pierdes y se quedan para aplaudirte, que sales fuera y se quedan… Pues creo que quiere decir que los chicos, el grupo, el equipo y el club han hecho muchísimas cosas bien para que eso pase.
Y yo sentí mucha emoción porque hace dos años, con el descenso, fue duro, te vas triste. Y ahora, después de dos años, a pesar de no pasar la primera eliminatoria de playoff, que tampoco pensábamos a lo mejor haber llegado hasta aquí, después de todo lo que hemos hecho bien, caer eliminado y ver eso, te emociona y te llena de orgullo. Creo que son muchas piedras puestas para lo que pueda venir en el futuro.
«Esta temporada es la que más identidad ha tenido respecto a lo que yo era como futbolista»
Cada uno de los chicos habla de que erais una familia. ¿Cómo se consigue eso?
Bueno, pues se consigue en gran parte porque ellos han estado por la labor. El lema que yo tengo cuando entras en un vestuario es quitar el “yo” por el “nosotros”, porque creo que el fútbol es el deporte más individual dentro de un colectivo. Juegan once, pero hay más de 20 jugadores que quieren jugar y sentirse importantes.
Hemos conseguido quitar ese “yo” y ponerse el “nosotros”, pero porque ellos han querido. Luego también todas esas actividades que hemos hecho: un día llevarles al paintball, otro día irnos a comer, cuando fuimos a jugar en pretemporada nos fuimos a los bungalows y tuvieron una noche libre para salir y conocerse… Hemos hecho muchas actividades que la gente no se ha dado cuenta de ellas.
Lo que hemos intentado es pasar más tiempo del que supone solo ir a entrenar. Conocernos como personas, que entre ellos se conociesen. Ha habido feeling. Otras veces haces esas cosas y no consigues ese resultado, pero esta vez sí. Y ha sido un orgullo conseguir esa cohesión y ese respeto entre el cuerpo técnico y la plantilla.
¿Cómo se consigue que el equipo tenga una identidad tan reconocible y mantenerla durante toda la temporada sin que se caiga el equipo, a pesar de algún bache que hayáis tenido?
Lo primero de todo es dar las gracias a mi cuerpo técnico por su ayuda y por su trabajo. Ricard, y luego Carlos, Cano, Jaime como preparador físico… El club, los fisios, han hecho un trabajo brutal de horas en la sala de fisio y fuera de ella.
Tengo que dar las gracias también a Marco, que aunque no esté vinculado al club, por amistad nos ha ayudado muchísimo con ecografías rápidas, tratamientos y demás. Estoy eternamente agradecido.
Y luego, como entrenador, creo que soy exigente, comprometido y competitivo. Les he llevado muchas veces al límite. Hay que correr, hay que apretar, hay que ir, hay que estar. Me he enfadado muchas veces porque tengo mucho carácter. Pero ellos han sido capaces de entender mi personalidad, cómo soy de exigente y competitivo.
Ese respeto que me han tenido ellos y yo a ellos luego se ha visto reflejado en el fútbol. Creo que esta temporada es la que más identidad ha tenido respecto a lo que yo era como futbolista. Y para mí eso es un orgullo.
¿Te imaginabas este rendimiento al empezar la temporada?
No, no, no. Porque empiezas el 28 de julio con muchos chavales nuevos, jóvenes, el equipo más joven de los de arriba del playoff. Tienes que intentar unir todo eso. Trabajamos mucho tácticamente y mucho mentalmente.
Y creo que el rendimiento que han dado, con muchos jugadores de la casa y los chicos de fuera integrándose perfectamente en la idiosincrasia del club y de la ciudad… Yo les hablaba mucho de lo que le gusta a la afición: ser un equipo comprometido, correr, apretar y darlo todo por el escudo.
Y creo que en muchos momentos de la temporada lo consiguieron. Y cuando no, fue porque no tuvimos el día o no nos dio para más, no porque no quisieran. Creo que ha sido un año precioso para todos los que hemos estado ahí dentro.
«Del minuto 75 al 90 solo se jugaron tres minutos»
¿Qué sensación te dejó la eliminatoria ante el Palencia CF? ¿Crees que el equipo mereció algo más?
Sí creo que pudo merecer algo más. Los hechos están ahí. Pero después de todo lo que ha pasado últimamente, no voy a incidir en cosas externas que nosotros los entrenadores no podemos controlar y que han sido más determinantes de lo que me hubiese gustado. Tú sabes a qué me refiero: el trío arbitral. Pero como no he hablado nunca, no voy a entrar, no sea que se moleste algún ‘señorito’ por ahí. Entonces no voy a entrar a eso, pero creo que han sido más determinantes de lo que me hubiera gustado.
A nivel de fútbol, de identidad, de ir a buscar la portería rival, de apretar, de ser intensos y disciplinados, de morir con nuestra idea… Creo que todo el mundo ha visto que dimos el 100% para intentar pasar la eliminatoria. Y si no hemos podido es porque el rival ha estado más acertado en determinadas situaciones. Pero, a pesar de perder, hemos hecho muchísimas cosas bien en esos 180 minutos.
¿Crees que hubo demasiadas interrupciones y que eso os perjudicó?
Muchas. El otro día tenía una persona amiga mía contando el tiempo y del minuto 75 al 90 solo se jugaron tres minutos. Entonces, para alguien que quiere jugar, tener ritmo y remontar una eliminatoria, pues sí. Pero también entiendo que si estás en el otro lado, pues no sé si lo hubiéramos hecho tanto más o menos, pero lo hubiéramos hecho.
Lo que sí tengo claro es que nosotros, por nuestra identidad, no somos un equipo preparado para defender 175 minutos en bloque medio-bajo. Nosotros íbamos ganando en Guijuelo y seguíamos apretando arriba. Ganando en Santa Marta y seguíamos presionando alto en el minuto 80. Ganando el derbi y no nos metimos atrás. No es nuestra identidad.
«No he insultado a ningún jugador suyo ni he menospreciado a nadie»
Tras el derbi continuó la polémica… el otro club publicó un vídeo y un comunicado, el Cristo añadió otro poniendo aún más contexto al asunto. No sé si el protagonista tiene algo que decir al respecto…
No quiero dar más bombo a esta situación ni a quienes la han generado. Tengo la conciencia muy tranquila. Durante toda la temporada, ¿cuántas veces me has escuchado quejarme de los árbitros? Y luego dicen que yo me quejo de los árbitros. Yo solo dije que en un playoff tienes que estar muy seguro para pitar un penalti a los 20 segundos. Si lo pita y es penalti, me callo y ya está.
No he insultado a ningún jugador suyo ni he menospreciado a nadie. Es verdad que la reacción viene por un comentario que se me hace. Reacciono mal, sí, pero yo doy la mano con 47 años a quien quiero y cuando quiero. Se la daría a Iker, a Mario Robles, al preparador físico… Pero si a una persona no se la quiero dar porque creo que no ha hecho las cosas bien, pues no se la doy.
Que tengo carácter, sí. Que quieren utilizar esa acción para hacer daño al club y a mí, también. Pero yo he dormido fenomenal porque tengo la conciencia súper tranquila.
¿Te preocupa que el fútbol palentino haya terminado tan dividido y crispado?
Creo que lo que tendríamos que hacer cada uno es defender a su club y a su equipo. Pero cuando termina el partido, debería terminar todo. Lo que pasa en el campo, se queda ahí.
No deberían existir insultos ni en la grada ni fuera. Puedes decir que algo no te gusta, que alguien es malo, pero no llegar al insulto.
Y muchas veces las redes sociales y las tertulias generan demasiada controversia. Creo que hay que tener más cuidado y más pausa.
«Yo creo que Ezequiel y Javi, por todo lo que han hecho bien, se merecían tener ese protagonismo»
Dejando atrás ya este capítulo, esto es una hipótesis, pero no sé si crees que el último partido que jugasteis en casa, que perdisteis, en la lucha por el segundo puesto y con la posibilidad de jugar la Copa del Rey el año que viene, es una posible nota negativa .
Puede ser, pero ahora pensar en eso me desgasta y no me vale para nada. Y sinceramente, volvería a sacar el mismo once titular.
En ese once estaban Pablo, Munguía, Ander, Felipe, Tomi, Santa, Álvaro que llevaba jugando muchos partidos… Los únicos cambios más significativos fueron Javi y Ezequiel. Pero la gente no ve la semana. Acero y César apenas entrenaron por golpes, Ivi se lesionó, Apa estaba sancionado… Luego la gente no sabe eso que hay detrás.
Y luego hay otra cosa muy importante: nosotros somos también gestores de personas. Yo creo que Ezequiel y Javi, por todo lo que han hecho bien, se merecían tener ese protagonismo. A mí me ha parecido hasta poco, pero es el devenir de la temporada. Entonces yo quiero ahora que ha terminado la temporada mirar a los ojos a ambos y darles un abrazo. Por todo lo que han hecho. Y lo más bonito es que los que más felices estaban de que fueran titulares eran sus propios compañeros. Álex, Felipe y todos estaban encantados. Eso dice muchísimo de lo que hemos creado dentro del grupo.
Comentaste que mantener este bloque sería muy importante pero que va a ser muy complicado…
Porque soy un tío de fútbol, lo siento y sé cómo funciona esto. Álex tiene 24 años y ha sido el portero menos goleado del grupo. Pablo, Munguía, Ander… Acero con 19 años ha hecho una barbaridad. César tiene números de jugador top. Bruno, Rober, Mikel, Vallejo…
Y claro, cuando juegas como hemos jugado nosotros y tienes esa identidad, te conviertes en un escaparate. Sé que ha habido gente acreditada viendo partidos y sé que será difícil mantener este bloque. Y es una pena porque estoy convencido de que, con otro año juntos, podríamos estar en Segunda RFEF. Pero sé que va a ser difícil.
¿Te genera orgullo ver a tantos jugadores palentinos siendo importantes?
Muchísimo. Muchas de las mejores temporadas del fútbol palentino llegaron cuando había muchos jugadores de aquí. Este año ha pasado eso: Acero, espectacular, César con 10 goles y 10 asistencias, Mikel con 10 goles y participando en muchos más, Álvaro ha dado una competencia brutal, Vallejo cómo volvió de la lesión, Bruno el nivel que ha dado… Ha sido muy bonito. Y luego esos jugadores de fuera como Felipe, Pablo, Munguía, Santa, Romi, Rober… Por eso ha sido tan buena temporada.
Y luego también hay que ser valientes para ponerles con 19 y 20 años en el equipo titular. Porque si salen bien, perfecto. Pero si salen mal, te caen palos… Las decisiones que hemos hecho han sido pensando en el grupo y pensando que eran buenas para el club. Soy el primero que he levantado la mano y señalar que nos hemos equivocado en algunas decisiones en alineaciones o en cambios… pero es parte de ello.
«Tener que estar todo el día en la palestra demostrando a mí me desgasta mucho. Tampoco digo que no se me critique, pero hay maneras»
¿Crees que también sería bueno para el club que continuaras en el banquillo la próxima temporada?
No lo sé. Ahora toca pensar y descansar. Quiero dar las gracias a José David Nieto por volver a confiar en mí cuando no era fácil hacerlo después de lo que pasó hace dos años. También a Paito, Balbi, Mati, Chemita, Santi, Javi y toda la gente del club.
Pero luego hay una parte importante, que es que a mí me desgasta mucho estar aquí, y eso es duro. Deportivamente he disfrutado como un enano este año, por los resultados, las 16 porterías a cero, ser el equipo menos goleado del grupo con el Tordesillas, ganar a los cuatro de playoff fuera de casa, 36 puntos fuera de casa… y aún así aquí parece que todo el día tienes que estar demostrando cosas. Que si descendiste, que si no eres buen entrenador…
Y luego hay gente esperando a que te vaya mal para atacarte. Mis hijos están en la grada escuchando cómo insultan a su padre. Gente de tu propia afición… Y eso desgasta muchísimo. Mi nivel de exigencia y de compromiso es máximo. Es mi barrio, es mi club, me siento palentino, me siento orgulloso de ser del Cristo, pero tener que estar todo el día en la palestra demostrando a mí me desgasta mucho. Tampoco digo que no se me critique, pero hay maneras. Me desgasta mucho estar en mi casa. Soy feliz por una parte y por otra soy infeliz. Y ese pensamiento es mío, no de parte del club.
Para terminar, ¿con qué imagen te quedas de esta temporada y qué nota le pondrías?
Para mí la temporada es de sobresaliente. Hubiera sido matrícula de honor si ascendemos o si logramos entrar en Copa del Rey, que no era nuestro objetivo pero sí un debe no haberlo conseguido porque tenemos que ser autocríticos y autoexigentes.
Y me quedo con la imagen del último día: toda la grada aplaudiendo a los jugadores después de perder. Creo que esos tienen que ser los cimientos para crecer, para que la gente se identifique con el Cristo, con la familia Danisa y con todo lo que se está haciendo bien. Me lo quedo para el futuro y para mi corazón.
Después de toda la mierda del descenso y todo lo que sufrí, esa cohesión entre la grada y el equipo se me queda grabada para siempre.





