David Herrero / ICAL
Privilegiado. Y no es para menos. Poder vivir de cerca el día a día y los momentos claves del Santo Padre es una experiencia al alcance de unos pocos elegidos, pero entre esos agraciados se encuentra Daniel Ibáñez (Palencia, 1992), quien cámara en mano y con su base de operaciones en Roma, y ya van doce años, casi nada, no pierde detalle de las celebraciones litúrgicas y eclesiales, aunque su objetivo enfoca primordialmente en el día a día del Vicario de Cristo. Una agenda que le hace volver a la patria con el primer viaje apostólico de León XIV, al estar seleccionado entre los profesionales de los medios de comunicación que viajan en el avión papal de cara al recorrido por Madrid, Barcelona y las Islas Canarias.
‘Tornare a casa’, como se diría en italiano. Ibáñez trabaja para una agencia de noticias y de televisión a nivel internacional, con fuerte presencia y repercusión en Estados Unidos y Latinoamérica, para lo que está acreditado como fotógrafo por el Departamento de Prensa del Vaticano. Al mismo tiempo, se concibe como el único español y, a su vez, el más joven de unos 40 compañeros. Es por ello que vive con especial cariño el viaje que León XIV realiza a España, aunque a sus espaldas se suman muchos kilómetros de la mano de los viajes apostólicos enmarcados en el Pontificado del Papa Francisco. Entre ellos, Luxemburgo, Bélgica, Portugal, así como Singapur, Timón Oriental, Papúa Nueva Guinea e Indonesia.
“Son experiencias que si me hubieras preguntado hace 15 años no habría llegado a pensar”, afirma el palentino en declaraciones a la Agencia Ical, quien reconoce “tener suerte” de poder vivir estos acontecimientos mientras “uno trabaja de lo que le gusta”. “Hay días que pones más ganas que otros, pero al igual que todo el mundo, pero este trabajo me ha brindado la oportunidad de cubrir un Pontificado y tener el privilegio con el nuevo de León XIV”, remarca.

Su actividad se centra en la cobertura de eventos y actos en la Iglesia en Roma. “Me gusta mucho mi trabajo y eso creo que es muy importante, porque yo estoy activo en fiestas de guardar, sábados o domingos”, ironiza el fotógrafo, que en el pasado fue monaguillo en la Catedral de San Antolín, lo que le permite tener una visión y un conocimiento de conceptos, significados y liturgia. Muy adecuados para la cobertura que realiza a diario, comenta el también cofrade de Jesús Nazareno y Nuestra Madre la Virgen de la Amargura de Palencia, un sentimiento que que no pierde, al ejercer como pregonero y defensor de la Semana Santa palentina en Roma.
No obstante, deja patente la “responsabilidad” que conlleva esta profesión y las fotografías que realiza, porque el Santo Padre no deja de ser un jefe de Estado. Entre los cientos de momentos y anécdotas, recuerda el viaje del Papa Francisco con los reyes de Bélgica. “En ese momento, te paras a mirar y te das cuenta que estás solo, junto a otros tres compañeros, en una estancia donde Su Santidad está tomando café con unos monarcas. Te acojonas un poco y te preguntas la razón por la que tú eres el elegido y estás allí”, destaca.

Por ello, comenta que, “quizás, la experiencia te ayuda a vivir este tipos de acontecimientos” y poder sacarlo adelante, porque “todo ocurre realmente rápido y no se puede pensar demasiado”. “Es cuestión de segundos y hay que tenerlo”, al no haber opción para la duda o el error, más cuando en determinadas ocasiones cubres un acto y representas a 20 compañeros más por limitaciones en la convocatoria en los denominados como ‘pool’ de prensa con acreditación restringida.
La bendición
Daniel Ibáñez bromea con tener “desterrado el flash” en su día a día. Aunque lleva cerca de 13 años en Roma, todo empezó en la capital palentina. Estudió un ciclo formativo superior en el IES Trinidad Arroyo de Telecomunicación Informática, lo que le llevó a hacer unas prácticas a una televisión en Italia, empresa en la que, a día de hoy, trabaja. Lo que fueron seis meses, remunerados al ser una compañía americana, se convirtieron en su día a día.
Explica que cuando llegó, la televisión se unió con una agencia de noticias, por lo que quedó sin cubrir un rol de fotógrafo, responsabilidad que acogió el palentino. “Siempre quise estudiar imagen y sonido, pero no conseguí entrar al no ser un buen estudiante, pero al final he logrado hacer de un hobby mi profesión”. No obstante, reconoce que es autodidacta. “Pasan los años y me siguen pagando, así que no lo haré mal del todo”, apostilla, quien añade que cursa actualmente un Grado en Comunicación Institucional en la Pontificio de la Santa Cruz, en la capital italiana.
Un trabajo que le ha permitido conocer más de cerca al antecesor de León XIV, al detallar que Jorge Mario Bergoglio le recibió, junto a su mujer, en Santa Marta poco después de contraer matrimonio. En un encuentro muy cercano de una media hora, Su Santidad bendijo el vientre de su esposa, al anunciarle que estaba embarazada. “Fue un acto muy bonito y personal”, asevera.

Tiempo después, en un viaje en el avión papal, el palentino estrechó de nuevo la mano con el Santo Padre y aprovechó para enseñarle una foto de su hija y su mujer, al recordar su bendición, para, acto seguido, añadirle que se había ampliado la familia. “Me preguntó el número de hijos que tenía, a lo que contesté que dos, y el Papa Francisco me dijo que eso estaba muy bien, porque uno sólo se aburre”. Ahí era donde demostraba su cercanía y ese carácter bromista que poseía. Ahora, con León XIV no ha tenido, hasta la fecha, muchos acercamientos, aunque reconoce que le ha saludado en cuatro ocasiones, añade.





