La presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, destaca la labor de los habitantes, representada en su participación en los proyectos A Huebra que hoy premió la Institución Provincial
«Sin vecinos, A Huebra no se podría llevar a cabo», indicó esta tarde la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, durante su intervención en la entrega de los premios A Huebra. Es más, la dirigente provincial recalcó la idea de que «sin los vecinos, los pueblos no se pueden llevar a cabo», destacando así la labor de los habitantes en la vida de los pueblos y las localidades. Una actuación que trasciende el día a día con proyectos como los realizados dentro del programa A Huebra, de obras comunitarias que, desde hace 15 años, promueve la Diputación de Palencia.

Su salón de actos ha sido esta tarde el escenario donde se han entregado los premios de la edición de 2025, la última ejecutada, en la que participaron 57 municipios, localidades, juntas vecinales o asociaciones con una aportación de la Diputación rondando los 210.000 euros. «Hoy colaboramos con A Huebra, pero mañana seguiremos colaborando con los pueblos de la provincia», destacó Armisén quien avanzó que A Huebra, que ya ha propiciado 482 proyectos en estos 15 años, con una aportación de la Diputación de 1,8 millones de euros, sigue creciendo y para 2026 ya se han concedido más de 90 ayudas por un montante total de 327.000 euros para actuaciones comunitarias en las que es fundamental la participación de los vecinos para ejecutarlas.
92 localidades de Palencia ya tocan ‘a huebra’ (listado de obras)
Precisamente, uno de los premios se entrega en la categoría de participación ciudadana y en esta ocasión ha sido para San Felices de Castillería. Roberto Mediavilla, presidente de la Junta Vecinal, destacaba que además de las actuaciones, que consistieron en la urbanización de la zona de contenedores; la restauración de edificios emblemáticos como el Teleclub y la Casa del Pueblo, se ha logrado «cohesionar el pueblo». De hecho, en un censo de apenas 8 habitantes, el proyecto logró movilizar a casi una veintena de voluntarios, sumando a vecinos que regresan en verano y a varias generaciones de familias locales. «Al menos, había un representante de cada una de las casas del pueblo», destacaba Mediavilla.

Especial relevancia está tomando una de las acciones medioambientales en comunidad como es el Compostaje comunitario en los municipios y pueblos. «No es postureo ambiental», subrayó Armisén que destacó de qué forma se toman los vecinos de los municipios que participan la gestión de sus residuos y la defensa de su Medio Ambiente.
Por ello, se ha establecido este año por primera vez un reconocimiento a la labor de compostaje comunitario en Autillo de Campos donde se ha creado una zona ajardinada adaptada donde los módulos de compostaje que se integran estéticamente con cubiertas de piedra decorativa; y donde se ha nombrado un responsable municipal en formación en la Maestría en Compostaje y un equipo de voluntarios para el volteo y cribado». Ángel Castro, su alcalde, subrayaba que «poco a poco los vecinos del pueblos se van concienciando y van colaborando» en un «proyecto extraordinario» que además de facilitar la recuperación de biorresiduos ha servido para recuperar un espacio en el municipio que «era una laguna, luego se convirtió en una escombrera y, con el proyecto A Huebra la hemos ‘reciclado’ y la hemos convertido en un jardincito muy apetecible».
Cabe destacar que para la presente convocatoria se ha dado una aportación especial a los proyectos A Huebra relacionados con el compostaje.
Originalidad de la idea.
Otro de las categorías premiadas fue la de originalidad de la idea. En este caso, el premio fue para Castrillo de Onielo, donde se ha recuperado una antigua fuente, en la que se han utilizado los típicos montones de piedras procedentes de las labores de despedregado de las tierras para construir los muros delimitadores. El espacio hostil se ha convertido en un atractivo turístico y punto de encuentro vecinal equipado con vegetación y mobiliario de campo, facilitando un acceso antes inexistente. David Beltral, su alcalde, asumía el premio como «un reconocimiento al trabajo en equipo del pueblo, que hemos demostrado en muchísimos actos y actividades».

Por último, el premio al resultado final de la actuación, que ha sido otorgado Baquerín de Campos. El proyecto, que unió a toda la población, comenzó con una poda selectiva de seguridad de los olmos, aprovechando la madera sobrante para leña propiciando la economía circular, como explicó Arancha Casas, alguacila del pueblo. Entre sus actuaciones ecológicas destacan: la instalación de un hotel polinizador y casas nido: la colocación de malla antihierba con grava «para eliminar el uso de glifosatos y reducir la contaminación del suelo»; la implementación de riegos controlados e iluminación eficiente, la restauración artesanal (lijado y barnizado) de bancos antiguos. Todo hecho por los vecinos, salvo la tala «por la necesidad de maquinaria especial por la altura de los árboles». «Ha quedado muy chulo», se enorgullecía Casas





