La diáspora venezolana sigue con preocupación la evolución de la tragedia mientras espera la llegada de ayuda internacional a las zonas más afectadas
Jesús García-Prieto / ICAL
La comunidad venezolana residente en Palencia sigue con preocupación las noticias que llegan desde su país tras los fuertes terremotos registrados en la zona centro-costera de Venezuela. La distancia no ha mitigado la angustia de quienes mantienen allí a familiares y amigos y observan con inquietud las dificultades para afrontar una emergencia de gran magnitud en un país que ya arrastraba importantes problemas estructurales.
Es el caso de José Luis Araujo Briceño, médico y hostelero venezolano afincado en la capital palentina desde hace más de dos años, quien explica a Ical que la diáspora conoció los primeros detalles de la catástrofe a través de vídeos e informaciones difundidas en las redes sociales.
“Entre tristeza, frustración e impotencia”, resume el sentimiento predominante entre los venezolanos residentes en España. Araujo señala que la preocupación no se limita a los daños provocados por los seísmos, sino también a la capacidad de respuesta del país. “Sabemos que son eventos naturales, pero lo peor es conocer las condiciones en las que está Venezuela y que no tiene capacidad de respuesta suficiente ante una situación así”, afirma.
Según relata, los terremotos afectaron especialmente a zonas densamente pobladas del centro del país, incluidas áreas próximas a Caracas y a varios estados costeros. Aunque su familia reside en Maracaibo, en el occidente venezolano, donde apenas se registraron movimientos sin consecuencias estructurales, reconoce que la preocupación se extiende a todo el territorio nacional.
“Por suerte he podido contactar con todos mis familiares y están bien”, explica. Sin embargo, añade que la incertidumbre sigue siendo elevada debido a las numerosas réplicas registradas tras los seísmos principales y a los problemas de comunicación detectados en algunas de las áreas más castigadas.
“Todos estamos preocupados. Sabemos que ante eventos de estas características se necesita una capacidad de respuesta importante y sentimos frustración porque conocemos la realidad del país y los pocos recursos disponibles”, sostiene.
El venezolano destaca la importancia de la ayuda internacional para las labores de rescate y asistencia a los afectados. “Las personas que permanecen bajo los escombros dependen en gran medida de que lleguen equipos especializados y recursos procedentes de otros países como España”, señala. En este sentido, confía en que la coordinación entre organizaciones internacionales y gobiernos permita reforzar cuanto antes las tareas de búsqueda y atención a las víctimas.
Las imágenes que llegan desde las zonas más devastadas, especialmente desde áreas costeras como La Guaira, reflejan la magnitud de una tragedia que ha conmocionado a la comunidad venezolana repartida por todo el mundo. “Es una tragedia total. El país ya estaba muy debilitado y ahora depende del apoyo internacional para afrontar esta emergencia”, concluye Araujo, quien considera que dar visibilidad a la situación puede contribuir a movilizar la solidaridad necesaria para ayudar a los afectados.




