«Las emociones no tienen valencia, es decir, no son ni positivas ni negativas. Simplemente, son agradables o desagradables para nosotros y no hay que intentar eliminarlas, ya que no es posible». Si gestionar las emociones a veces es un reto para cualquier adulto, a los niños y niñas más pequeños, puede convertirse en un esfuerzo inalcanzable. Comprender lo que sentimos y cómo debemos actuar cuando nos sucede requiere de herramientas que se van adquiriendo a medida que vamos madurando.
Anabel Martín lo sabe muy bien, como psicóloga clínica y como madre. Su experiencia atendiendo a niños y adultos le ha dado recursos para enseñar a su peque a gestionarse cuando las emociones llegan fuerte, inesperadas y confusas. Pero las mamás y papás del cole le transmitían inquietud hacia una de las emociones más difíciles de gestionar en edades tempranas: la rabia.
«Me preguntaban a menudo qué hacer con las rabietas y me di cuenta de que, sobre todo, se sentían culpables. No sabían cómo actuar y se sentían muy mal por ello», explica. Así que tuvo la idea de escribir un cuento que pudieran compartir los peques y sus familias, con mensajes dirigidos tanto a los niños y niñas como a los adultos. «Mientras lo leen juntos, los niños aprenden y los padres se informan». Así surgió “Antón, aliento de dragón”, que cuenta con las bellas ilustraciones de una artista emergente palentina, Nerea Rodríguez. En el libro, el pequeño Antón recibe una noticia que le desilusiona y, de ahí, se ve invadido por una emoción desagradable: siente fuego dentro, que debe salir por la boca, como el fuego del dragón. Suerte que su mamá puede acompañarle y explicarle qué son las emociones y cómo puede apagar ese fuego que siente, a través de la respiración.
«Con estas situaciones, hay muchos recursos y libros que te cuentan la teoría. Pero lo importante es enseñárselo a ellos y practicarlo juntos», detalla la autora. Ella trabaja la respiración como recurso de autorregulación, tanto con sus pacientes como con su propio hijo. «A los niños les divierte mucho este tipo de ejercicios, porque se realizan a través del juego y la imaginación». En el libro, Antón juega a imaginar que es un globo que ha de hincharse, o que el aire es de su color favorito y tiñe sus pulmones.
Anabel optó por la autoedición, consciente de que el libro le resultaría útil a muchas familias, y comenzó a distribuirlo en librerías y colegios el pasado mes de abril. A partir del próximo curso comenzará a hacer lecturas y actividades en centros escolares.
Las primeras impresiones han sido muy positivas. «Las mamás y papás me comentan que no solo les ha gustado, sino que les está resultando muy útil». Juntos aprenden a apagar ese fuego de dragón y convertirlo en amor y fuerza positiva para continuar creciendo y aprendiendo que las emociones no son buenas ni malas, sino que forman parte de nosotros.





