El municipio cerrateño de Quintana del Puente pretende convertir la casilla de peones camineros, que ya fue biblioteca, en una vivienda con el Rehabitare
Villodrigo, 12; Burgos, 54; Irún, 300. Pero tu casa en Quintana del Puente, a 0 kilómetros. La casilla de peones camineros de Quintana del Puente puede ser una, por no decir la única de su especie, que sigue en uso en Palencia, aunque no prestando el servicio para el que fue levantada allá a mediados del siglo pasado.
Su estado de conservación llama la atención con la simulación de los antiguos carteles de azulejos que señalaban la distancia a los siguiente objetivos que podían encontrarse los conductores allá a mediados del siglo pasado, cuando según Catastro se levantó. Villodrigo, como la primera localidad por la que pasaba la N-620 en ese sentido; Burgos como primera capital; e Irún como final de la ruta. Lo mismo en sentido contrario: Torquemada, a 11, luego Valladolid y finalmente Salamanca.
Una casilla que ocuparon durante años quienes se ocupaban de la conservación de aquella carretera en el tramo de Quintana, puesto que en Torquemada y en el término municipal de Palenzuela, también existían viviendas similares.
Pero desde el cambio de paradigma en la conservación de las carreteras, optando por empresas y no por operarios o cuadrillas locales, estas casillas fueron perdiendo inquilinos, usos y acabaron algunas derruidas por el tiempo y otras en manos municipales, como la de Quintana del Puente.

Un edificio de una planta, pero con una superficie de más de 130 metros cuadrados (incluido patio y pozo) al que en Quintana le han dado varios usos desde que le hicieron una recuperación hace ya varios lustros, deshaciendo las particiones propias de la época original y adaptándolas a los usos para los que se iba a destinar.
«En la actualidad el edificio está dividido en dos salas, un baño y almacén, ya que durante un tiempo se destinó a biblioteca municipal», señala el proyecto de conversión de este espacio municipal en una vivienda, realizado por el arquitecto Álvaro Gutiérrez Baños por encargo de la Junta y a iniciativa del Ayuntamiento de Quintana, que se beneficiará del plan Rehabitare.

Y dado que el edificio se recuperó hace unos años, «no presenta patologías importantes, simplemente es necesaria la mejora y adecuación de los espacios existentes para su uso futuro como vivienda con nueva redistribución, renovación de carpinterías, acabados e instalaciones», indica el proyecto.
Distribución.
Se pretende crear una vivienda con tres habitaciones, de entre 10 y 17 metros cuadrados, y un salón de más de 20, además de dos servicios, cocina, zonas de paso y despensa. Pero, a cambio, se desprenderá del porche, que será cerrado para crear la cocina.


Una vivienda que, como preconiza el Plan Rehabitare, debe ser posteriormente dedicada al alquiler social, incrementando el número de viviendas públicas a disposición de los ciudadanos y, especialmente, los vecinos de las localidades donde se ejecutan. Solucionando un poco su vida en los pueblos.
El programa ‘Rehabitare’ sumará 16 nuevas viviendas de alquiler social en el medio rural palentino
Para llevar a cabo esta reforma, se ha sacado a licitación, por parte de la Consejería de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, las obras con un precio máximo de 79.999 euros más IVA. Justo el límite máximo de aportación de la Junta a cada rehabilitación de este tipo.





