‘Calzados Lucio’ celebra 75 años de honestidad y cercanía

Uno de los comercios de proximidad más históricos de Palencia celebra su 75 aniversario con la misma vocación con la que abrió: atender a los clientes desde la humanidad y el buen hacer
Empleados de Calzados Lucio en su tienda en Palencia
Calzados Lucio celebra 75 años de servicio en Palencia. Un legado de honestidad y cercanía que ha marcado la historia del comercio palentino

Palencia es una ciudad de lazos estrechos donde el eco de los pasos en la Calle Mayor teje historias cotidianas. Entre esos pasos, los de Calzados Lucio resuenan con fuerza. Este emblemático establecimiento palentino celebra nada menos que 75 años de trayectoria, un hito que no solo habla de la longevidad del comercio local, sino una filosofía basada en la cercanía, el cuidado de la salud y la honestidad radical.

Pilar de la Peña, quien dedicó más de 30 años a atender a cada persona tras el mostrador, custodia la memoria de este icónico comercio de calzado. Hoy, ya jubilada, contempla con orgullo cómo sus hijos, Marta e Iván, sostienen el timón de la cuarta generación de un negocio familiar que comenzó casi por azar.

«En el primer local en el que estuvo el negocio, en la Calle Mayor, estaba una frutería de los abuelos de mi marido», recuerda. De las frutas se pasó a los zapatos cuando un tío de su esposo, llamado Lucio, regresó de San Sebastián con la experiencia del oficio y fundó la zapatería. Años después, tras la demolición del edificio original situado en el final de la calle Mayor, se trasladaron a su actual local, en la calle Los Soldados número 10. Los clientes los siguieron sin dudarlo.

Fotografía antigua de la tienda, cedida por el Archivo Histórico Provincial de Palencia
Fotografía antigua de la tienda, cedida por el Archivo Histórico Provincial de Palencia

La historia de Calzados Lucio está marcada por la superación. Félix, esposo de Pilar, y sus hermanos, Carlos y Trini, perdieron a su padre siendo muy jóvenes. Su tío Lucio los acogió y los introdujo en el negocio. Los buenos precios (de entre 5 y 25 pesetas por aquel entonces) y el buen género tenían una gran popularidad, hasta el punto de que, en periodo de rebajas, la policía tenía que acudir al negocio para ordenar el tránsito de clientes.

Quienes llegaban de los pueblos, incluso, acudían en carro para poder comprar para toda la familia. Clientes populares que se mezclaban, por ejemplo, con los políticos, industriales e incluso los actores y actrices famosos que actuaban en el Teatro Ortega y que acudían a comprar en Calzados Lucio por las buenas referencias que llegaban a sus oídos.

Experiencia y Humanidad

Félix comenzó a trabajar allí con apenas 13 años, edad habitual en aquella época, una labor que se convertiría en su gran pasión. «Mi marido empezó a los 13 años y falleció a los 83. Estuvo 70 años en la tienda… Y ahí era feliz», relata Pilar. Incluso tras su jubilación, Félix seguía acudiendo a diario a acompañar un rato a sus hijos.

En Calzados Lucio, la igualdad entre todos los clientes es una máxima del día a día. “Todas las personas que vienen reciben el mejor trato posible”, apunta Pilar. Esta calidez ha transformado a muchos clientes en amigos de toda la vida. Esa cercanía se traduce también en el respeto absoluto por la libertad de elección del cliente, defendiendo el derecho a decidir sin presiones comerciales. Para Pilar y sus hijos, la mera visita es motivo de sincera gratitud.

El verdadero sello distintivo del negocio es su ética profesional. Para Pilar, vender nunca fue una simple transacción, sino un acto de responsabilidad hacia la salud. Después de 30 años cara al público, se convirtió en una experta en la salud del pie, interesándose en conceptos de podología y ergonomía para asesorar adecuadamente.

Por eso, si un zapato no le sentaba bien al cliente, se negaba a venderlo. “Para nosotros, la salud comienza por el pie. Si un cliente quiere un zapato en concreto y sabemos que ese calzado no le va a ir bien se lo hacemos saber y le recomendamos lo que desde nuestra experiencia creemos que resultará más confortable”.

Esta preocupación va más allá de la venta: «Asesorar a los clientes y lograr su satisfacción es lo más importante. Un negocio no puede consistir solo en vender», resume.

La amplia experiencia acumulada nos permite apostar por la comodidad, seleccionado los mejores modelos en piel de entre consolidadas marcas nacionales, así como una amplia selección de calzado más asequible para todos los bolsillos.

El comercio tradicional afronta tiempos complejos, pero Pilar de la Peña tiene claro cómo preservar este valioso ecosistema. «Tratar con un ser humano, conocer a una persona… eso es lo bonito. Eso es lo que se está perdiendo. Y eso es lo que tenemos que potenciar», reflexiona con ternura. Con esa filosofía intacta en manos de sus hijos, Calzados Lucio sigue calzando el presente de Palencia con la misma honestidad con la que empezó hace 75 años.

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