Transportes sacará a información pública el proyecto para la ejecución de seis kilómetros entre Báscones de Valdivia y la villa galletera con enlace a la A-67: 6 km por 146 millones de euros
Los proyectos de infraestructuras son como las modas. Cíclicos. Ahora se llevan, luego no y unos años después se redescubren, poniéndose de nuevo en boca de todos… pero más caros. Muchísimo más caro.
Es el resumen de lo que le ha ocurrido al último tramo de la Burgos-Aguilar (A-73). Último en el desarrollo longitudinal de la infraestructura, puesto que aún quedan otros tramos por definir en la autovía.
El Báscones de Valdivia-Aguilar de Campoo ha estado aparcado en un cajón desde hace tres lustros y que ahora vuelve a la pasarela… pero más caro. Mucho, muchísimo más caro que lo que costaba la primera vez que se ‘puso de moda’.
El Ministerio de Transportes ha anunciado hoy que sacará a información pública el proyecto de construcción del Báscones de Valdivia-Aguilar de Campoo, el único tramo totalmente palentino de la Burgos-Aguilar, que conecta con el compartido por ambas provincias, el Pedrosa de Valdelucio-Báscones de Valdivia en servicio desde 2021.

Un proyecto que, avanza en su nota de prensa, requerirá una inversión de 146,1 millones de euros para algo más de 6 kilómetros. Tres veces más que en origen.
Cabe señalar que esta obra ya fue adjudicada hace 15 años. En 2009, a la unión de empresas Teconsa y Obras Subterráneas por un precio de 32 millones de euros, aunque el precio de licitación era de 46,9 millones de euros. Pero llegó la crisis y los recortes del Ministerio de Fomento del entonces ministro José Blanco y la A-73 quedó en suspenso, como la LAV a Cantabria.
Para cuando se quiso reactivar en 2017, con un modificado, por un lado Teconsa había caído implicada en la trama Gurtel y por otro, la otra parte de la UTE desechó la posibilidad de hacerse cargo de la obra en solitario. Al cajón.
Esa A-73 comenzó a moverse por los departamentos de Transportes en 2021, cuando el Ministerio encargó a finales de 2021a la empresa pública Ineco la puesta al día del trazado de apenas 6 kilómetros, pero de dificultad técnica en la que se conjugan puentes, previsiblemente túneles y un enlace con la A-67 en Aguilar de Campoo, así como su continuidad hacia la villa galletera y al polígono.

En concreto, según el Ministerio, «la actuación incluirá la construcción de dos calzadas compuestas por dos carriles de 3,50 metros de anchura y arcenes exteriores de 2,50 metros; y la reposición de la carretera N-627 a través de un paso superior sobre la autovía A-67 para dotar de continuidad al itinerario entre el núcleo urbano de Aguilar de Campoo y la actual estación de ferrocarril en Camesa.
Asimismo, se prevén construcciones singulares de alta capacidad como un falso túnel de Valdivia, con una longitud de 200 metros y 4 viaductos independientes con longitudes que oscilan entre los 270 y 460 metros. Cabe señalar que en este punto del falso túnel, a falta de los planos concretos del proyecto, se cruzaría con la futura Línea de Alta Velocidad a Cantabria, también en túnel.

Ahora, a menos de un año para la doble cita electoral de las Municipales y las Generales, el Gobierno, con ese proyecto retrasado, ya que debería haberse entregado en 24 meses desde 2021, da un paso adelante para tratar de impulsar la conexión entre la Montaña Palentina y Cantabria con Burgos y la A-1 hacia Madrid, tras 15 años de ejecutivos tanto del PP y del PSOE sin haberse movido una hoja. Pasará por el trámite de la información pública. Para la adjudicación, pueden transcurrir meses todavía.
Durante estos años, tanto un partido como otro de los dos principales del espectro político español, dependiendo de quién gobernara, han utilizado la infraestructura como arma de crítica, mediantes encuentros, manifestaciones o preguntas al Gobierno en sede parlamentaria.





