El pequeño comercio vive una etapa complicada marcada por el cierre de negocios, y la situación se agrava aún más en el medio rural, donde poner en marcha un proyecto personal resulta, si cabe, más difícil. A pesar de ello, hay personas que deciden apostar por su tierra y emprender profesionalmente. Es el caso de Guardo, donde han abierto recientemente dos nuevos negocios: la Barbería Conexión Studio, de la mano del joven Thiago, y el Bar-Restaurante La Tertulia, impulsado por Mireia.
Barbería Conexión Studio, un regreso con vocación de futuro
Thiago tenía claro dónde quería poner en marcha su proyecto. Después de pasar un tiempo fuera, decidió regresar a Guardo para abrir una barbería especializada en el público masculino. «Es mi pueblo y en Guardo no hay ninguna barbería para caballeros», explica. A la oportunidad de negocio se suma el vínculo personal con su localidad. «Me encanta mi pueblo, y por eso estoy aquí».
La Barbería Conexión Studio apuesta por combinar las tendencias actuales con el cuidado tradicional del cabello y la barba. Entre sus servicios destacan los cortes más modernos y el afeitado clásico a navaja, tanto con gel como con espuma y brocha. Todo ello se completa con pequeños rituales que buscan diferenciar el establecimiento de una peluquería convencional. «Ponemos una toalla caliente para abrir los poros de la piel. Eso también lo podemos hacer en la cabeza para la gente que se rapa; lo llamamos ritual de barba», detalla Thiago. A estos cuidados se suma otro gesto de bienvenida, y es que cada cliente recibe con su corte un café, un refresco o una cerveza. «Es un detalle que no tienen en ninguna peluquería», señala.
Aunque el negocio acaba de comenzar su andadura, su propietario se muestra esperanzado con la respuesta de los vecinos. «Yo creo que la gente acabará viniendo, y de alrededor espero que también. Cada día voy teniendo más clientes», afirma. Su experiencia le sirve, además, para lanzar una invitación a quienes se planteen emprender en localidades pequeñas. «Que se animen, que tenemos que mantener vivos los pueblos más pequeños».
La Tertulia, un lugar para encontrarse
La hostelería es la apuesta de Mireia, que ha decidido emprender en su propia tierra para poner en marcha un establecimiento concebido como algo más que un lugar donde tomar algo o sentarse a comer. Así ha nacido La Tertulia, un bar-restaurante que aspira a convertirse en punto de encuentro para los vecinos de Guardo.
«Soy una persona joven que quería emprender en mi pueblo, en mi tierra», explica. Su propuesta pasa por ofrecer un espacio versátil, con distintas posibilidades para disfrutar a lo largo del día. «Quería que fuera un bar de recreo, un punto donde se quede la gente, puedan tomar un aperitivo, merendar o comer raciones… Tiene de todo, es un bar muy grande, con dos plantas», cuenta.
La acogida inicial está siendo positiva. Mireia destaca la tradición de salir y compartir tiempo en los establecimientos hosteleros que existe en Guardo, así como la implicación de los vecinos con las iniciativas que surgen en el municipio. «Cuando se abre un bar, la gente del pueblo siempre se involucra».
Su mensaje para quienes se plantean emprender o desarrollar su proyecto de vida en el medio rural es directo. «Que se arriesguen. Que hay que quedarse en el pueblo, hay que vivir en el pueblo y hay que gastar en el pueblo».
En un contexto en el que muchos municipios rurales luchan por mantener su tejido comercial, cada nueva apertura supone una oportunidad para reforzar la vida cotidiana y la economía local.
Porque mantener vivo el medio rural no consiste únicamente en evitar que cierren sus establecimientos, sino también en crear las condiciones para que surjan nuevos proyectos y las personas encuentren motivos para desarrollar allí su vida.
Thiago y Mireia ya han dado ese paso en Guardo. Ahora, como ambos defienden, el compromiso también pasa por los vecinos: vivir en el pueblo, apoyar sus negocios y apostar por lo que nace en él.









