El reinicio de la actividad de la Banda el pasado julio ha sido recibido con alegría por parte del público, después de 8 meses de paro y un problema que se extiende desde hace años. ¿Cómo se ha vivido desde dentro?
La vuelta de la banda era muy esperada, pues es muy querida aquí en Palencia, como vi durante el verano. Desde mi punto de vista, la vuelta fue con nervios, inquietud y algo de inseguridad… No conocía a la banda y llegué en su momento más activo. Hicimos dos conciertos semanales sin repetir repertorio, así que teníamos solo dos días para ensayar cada uno. Pero los músicos son fantásticos, con buen nivel, actitud receptiva y ganas de volver a ensayar y tocar, de dar lo mejor. Los nervios se fueron pronto y lo vivimos con ilusión. El público lo recibió con alegría y cada vez más afluencia de público, concierto tras concierto.
Una razón más, y poderosa, para defender la importancia de nuestra Banda Municipal de Música
¿Qué tal está siendo el trabajo con los músicos, día a día?
La relación con los músicos es afable, es buena. Y es de corazón. Ya nos hemos cogido cariño, me siento parte de ellos y funcionamos bien, los ensayos fluyen. Siento en ellos el mejor afán de hacer algo en común. Estoy muy a gusto, de corazón.
Hace poco, el Ayuntamiento ha aprobado la compra de instrumentos por importe de 30.000 euros. ¿Qué otras necesidades hay solventar?
Esa partida de instrumentos es una gran noticia para nosotros. Al llegar, los músicos me dijeron que muchos usaban sus propios instrumentos, otros estaban dañados o no eran aptos para las piezas que tocamos. Preparé un informe para la Concejalía de Cultura, que fue acogido de buen grado. Estamos muy contentos de poder tener instrumentos acordes al nivel de nuestro trabajo.
Ya sabréis que la banda es muy pequeña. Uno de mis objetivos es que esta banda vuelva a ser lo que yo he visto en fotografías y lo que me han comentado. Una banda que tenía sus familias instrumentales bien dotadas. A día de hoy, tenemos que hacer malabares para conseguir que suene todo, porque faltan voces. Esa es una de las necesidades por las que voy a luchar.
¿Qué proyecto musical propones para este curso?
Yo no diría que tenemos uno concreto: más bien vamos desarrollando numerosos proyectos. Este otoño, hemos hecho un planteamiento totalmente distinto al del verano, con un repertorio más de auditorio, obras incluso que no son propias de banda, pero que son interesantes y de una gran altura musical.
Además del concierto del Teatro Principal el 25 de octubre, entramos por primera vez en el Festival de Jazz. Y vamos a preparar conciertos didácticos, para llevar los colegios al teatro y que puedan disfrutar de nuestra música y de una temática muy especial que les pueda servir para su formación. Y en Navidad, queremos hacer cosas con el alumnado de la escuela.
Vamos al día, intentamos ser versátiles y no olvidarnos de nuestro objetivo, que es divulgar el patrimonio musical que tenemos y servir al pueblo de Palencia. Para eso está la Banda, para poder dar esta oferta cultural a nuestros queridos palentinos y palentinas.
Y a largo plazo, ¿qué banda sueñas?
Como he comentado antes, la banda es pequeñita. Sueño con una banda grande, no por ese afán de dirigir a 130 músicos… sino que me conformaría con completar esas voces que faltan, solamente. Porque la calidad musical es muy alta.
Por ejemplo, nos faltaría algún saxofón segundo, un saxofón tenor, uno o dos trombones… Hay numerosas obras de banda que requieren cuatro, cinco e incluso a veces seis percusionistas: tenemos uno que hace malabares. Este chico es una maravilla, como tantos otros, porque la carencia de voces está en casi cualquier obra. Con unos cuantos instrumentistas más lo haríamos todo mucho más a gusto.
Y sueño una banda en la que me me sigan queriendo como me quieren ahora y que tengamos una buena convivencia.









