ICAL
La cooperativa Acor inició hoy la campaña de molturación de remolacha en su fábrica de Olmedo (Valladolid) con un total de 10.700 hectáreas contratadas, lo que supone un incremento de alrededor del siete por ciento respecto a la campaña anterior que contó con 10.000. La entidad afronta una nueva temporada con el objetivo de alcanzar unos rendimientos de 100 toneladas por hectárea, frente a las 98 registradas el pasado ejercicio, y superar el 17 por ciento de riqueza en azúcar, pese a las dificultades derivadas de las elevadas temperaturas estivales y la sequía de septiembre.
Así lo explicó el presidente de Acor, Jesús Posadas, durante la visita del consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de la Junta de Castilla y León, Joaquín Antonio Pino, a las instalaciones de la cooperativa donde ambos analizaron las perspectivas de la campaña, la situación del mercado azucarero y las principales reivindicaciones de los remolacheros ante la futura Política Agraria Común (PAC), como recoge Ical.
Posadas señaló que la recepción de remolacha comenzó el pasado martes, 20 de octubre, con la llegada de las primeras producciones procedentes de distintas provincias, entre ellas León, Zamora y Álava. La recogida se organiza en función de las condiciones meteorológicas, las características del terreno y las preferencias de los socios, con el objetivo de garantizar el suministro a la fábrica durante toda la campaña.
En cuanto a los primeros resultados, destacó que la riqueza media de la remolacha se sitúa en torno al 16,24 por ciento, un dato similar al de anteriores comienzos de campaña. No obstante, confió en que este porcentaje aumente progresivamente y supere el 17 por ciento alcanzado el pasado año.
“Este año esperaremos llegar a ver esas 100 toneladas que tanto nos ilusionarían a los remolacheros”; manifestó Posadas, quien precisó que todavía “es pronto” para disponer de datos definitivos sobre los rendimientos, aunque los primeros análisis apunta a una producción” similar o ligeramente superior” a la del ejercicio anterior.
El presidente de Acor recordó que el cultivo atravesó dos campañas consecutivas de descenso productivo, fundamentalmente por las restricciones en el uso de productos fitosanitarios, que, según recordó, “no fueron acompañados de alternativas suficientes para combatir determinadas enfermedades”.
Respecto a las condiciones meteorológicas, Posadas reconoció que las elevadas temperaturas del verano perjudicaron al desarrollo de la remolacha, un cultivo propio de zonas de Centroeuropa que necesita condiciones más frescas para alcanzar su máximo potencial productivo.
No obstante, explicó que el calor también tuvo “un efecto positivo” al reducir la incidencia de determinadas enfermedades foliares, lo que permitió que las plantas lleguen al inicio de la campaña con “un buen estado sanitario”.
“Tenemos una remolacha sana en este momento en el campo”, aseguró, aunque advirtió de que la falta de precipitaciones durante septiembre y octubre está limitando la ganancia de peso y la acumulación de azúcar.
En este sentido, subrayó la importancia de que lleguen las lluvias y desciendan las temperaturas durante las próximas semanas. “Estamos deseando que llueva y que empiece realmente a hacer otoño para que la remolacha, con una hoja sana como tiene en este momento, empiece a generar más kilos y azúcar”, afirmó.
Precio mínimo de 55 euros
En el apartado económico, el presidente de Acor confirmó que la cooperativa mantiene un precio mínimo garantizado de 55 euros por tonelada para la presente campaña, aunque dejó abierta la posibilidad de incrementar esta cantidad si la evolución de los resultados económicos lo permite. “Siempre que hemos contratado y se ha podido poner más porque lo ha admitido nuestra cuenta de resultados, se ha ido poniendo más para el socio”, explicó.
Posadas reconoció que el mercado atraviesa un periodo de precios especialmente bajos, si bien se mostró convencido de que el azúcar experimentará una recuperación importante debido al déficit de producción previsto tanto en Europa como en el mercado internacional de azúcar de caña. “En este momento el azúcar sigue estando muy barato, muy barato, pero sabemos claramente todos los azucareros que va a subir y va a subir bastante”, aseguró.
Más allá de las perspectivas productivas, Posadas situó la futura PAC para el periodo 2028-2034 como la principal preocupación de los remolacheros de Castilla y León.
El presidente de la cooperativa trasladó al consejero, durante una reunión del Consejo Rector celebrada esta misma jornada, la necesidad de mantener íntegramente los apoyos económicos que recibe actualmente el cultivo. “No podemos perder ni un euro de apoyos a la remolacha”, reivindicó, al considerar que estas ayudas resultan” imprescindibles” para compensar los elevados costes del regadío en Castilla y León y permitir que los agricultores compitan en un mercado internacional.
“No estamos pidiendo nada más que, si tenemos un sobrecoste de riego para poder producir remolacha en nuestra región y tenemos que salir luego a competir en un precio mundial, ese sobrecoste tenga un apoyo por parte de la PAC para cubrirlo”, explicó.
Asimismo, solicitó una mayor flexibilización de determinadas exigencias administrativas y agronómicas, aunque insistió en que la prioridad de la cooperativa es “garantizar la continuidad de las ayudas comunitarias”.











