La clase práctica que organiza todos los años la Escuela Taurina se ha convertido ya en una costumbre en la feria de San Antolín. De entrada gratuita, este año enmarcada en medio del abono, llenó casi la mitad de los tendidos, en un ambiente amable y distendido y algo distinto al de los festejos mayores. Porque, pese a que se da lidia y muerte, una clase práctica no es un festejo mayor, y es una pena que una plaza como la de Palencia lleve tantos años sin ver una novillada reglada. Los novillos fueron de la ganadería abulense de Domecq Núñez y dieron por lo general buen juego. De nuevo hay que poner la pega de lo largo que resultó el evento, un festejo sin picar no puede durar casi tres horas.
Abrió plaza Guillermo Herrero, en representación de la escuela taurina de la provincia, que tan buena labor hace. Recibió al eral con la rodilla sobre el albero, para terminar dejando algún destello con delantales y medias verónicas a un novillo que costó fijar. Estuvo airado con la mano derecha, ante un eral de embestida irregular, desclasado y que le puso en aprietos. Se quedaba muy corto por el izquierdo, donde estuvo muy firme Herrero. En el cierre de faena se paraba mucho el novillo a mitad de trazo, haciendo pasar apuros a un Guillermo que terminó recibiendo una fea voltereta. Un mal uso del acero le privó de cortar trofeos.
En el segundo de la tarde, el novillero de la escuela de Murcia Toni Marín se encontró con un novillo de buena condición, pese a que no terminó de humillar. Con el capote dejó algún destello a la verónica. Ya con la muleta planteó una faena en los terrenos de sombra, fundamentada en el pitón derecho. Dejó Marín series de trazo largo, ante un ejemplar que salía con la cara por arriba. Apenas le lució con la mano izquierda, nada más cambiar de mano se llevó un susto al no medir la arrancada del novillo y perder la muleta. Cerró la larga faena con unas ajustadísimas manoletinas, susto incluido, y un torero desplante, para matar de una estocada caída y terminar cortando un trofeo.
Con susto comenzó la lidia de Pedro Caminero al tercero de la tarde, al cruzarse el novillo en el recibo por verónicas. Comenzó la faena de muleta con la mano diestra, pero rápidamente cambió a la izquierda. Estaba tragando mucho cuando el astado le propinó una fuerte voltereta, donde quedó a merced del novillo, que le pisó y rompió la taleguilla. Tras el percance, dejó los momentos más intensos de la faena con la mano izquierda, dejando naturales largos y hondos ante un oponente de embestidas desiguales que Caminero se pasó muy cerca. Mató a la segunda, de buena estocada y terminó cortando una oreja.
Con una larga cambiada de rodillas recibió el alumno de la escuela de Camas (Sevilla) Martín Mendoza al cuarto de la tarde, para dejar unos buenos delantales. De rodillas inició también la faena de muleta a un eral que comenzó luciendo algo de clase, pero a medida que avanzaba la faena se iba quedando más corto al pasar por las telas del sevillano. Toreó con estética en el comienzo, pero las malas condiciones del novillo hicieron que decayera la intensidad de una faena que transcurrió con muletazos de uno en uno y con varios enganchones por las pocas fuerzas del astado. El largo trasteo culminó con malas estocadas, y terminó cortando un trofeo.
Se fue de rodillas a la puerta de chiqueros el portugués Joao María Rodrigues, de la escuela de Moita, previo al recibo por verónicas a un novillo que lució cierta clase. Brindó al público una faena lastrada por el fuerte viento y las nulas fuerzas del ejemplar, que fue afeando su embestida y permitiendo cada vez menos lucimiento al luso. Pese a lo cual pudo dejar entrever un gran concepto del toreo, en un templado inicio de faena con la mano derecha y en varios pases de pecho de bella estampa. Mató a la tercera de estocada caída, perdiendo la opción de premio.
El alumno de la escuela taurina El Yiyo de Madrid Óscar Campos, que estuvo acompañado por su director, Fernando Robleño, ya había anunciado una gran clase en el quite al quinto, y lo confirmó en recibo al que cerró plaza, con cuatro grandes verónicas y una preciosa media. El eral fue complicado, presentó muchas dificultades pese a que embestía con cierta clase. Campos dejó algunos de los momentos de más importancia de la tarde, en un trasteo en el que tragó mucho. Estuvo templado e inteligente, dejando grandes pases con ambas manos. Hubo naturales sueltos de mucho valor y una serie con la diestra de mucha importancia. Pese a los dos pinchazos acabó desorejando al ejemplar que cerró la tarde, certificando su salida a hombros.

Plaza de Toros de Palencia. Clase práctica fuera del abono. Casi media plaza. Erales de Domecq Núñez, de buen juego en general.
Guillermo Herrero, silencio.
Toni Marín, oreja.
Pedro Caminero, oreja.
Martín Mendoza, oreja.
Joao María Rodrigues, silencio.
Óscar Campos, dos orejas.







