Coti actuará el próximo 8 de septiembre en Saldaña con un repertorio que juega claramente a su favor. Basta recordar algunos títulos para comprobar que muchas de sus canciones llevan más de veinte años entre nosotros y siguen sonando con absoluta normalidad. Algunas las conocemos en su voz y otras se hicieron enormes interpretadas por Diego Torres, Julieta Venegas, Paulina Rubio o Enrique Iglesias. Esa doble condición de cantante y compositor explica buena parte de una carrera muy ligada a España. Coti llega a Saldaña con canciones de sobra, que suele ser una buena manera de empezar a hablar de cualquier concierto.
Roberto Fidel Ernesto Sorokin nació en Rosario, Argentina, y a comienzos de este siglo su nombre empezó a hacerse habitual también a este lado del Atlántico. Antes que ver el sol abrió muchas puertas, aunque el salto definitivo llegaría con Nada fue un error. La versión junto a Julieta Venegas y Paulina Rubio incluida en Esta mañana y otros cuentos terminó convirtiéndose en uno de los temas más reconocibles del pop en castellano de aquellos años.

Han pasado dos décadas y Nada fue un error continúa funcionando en directo. Cada año aparecen cientos de canciones, algunas suenan hasta agotarnos durante unos meses y después desaparecen. El tiempo suele poner bastante bien las cosas en su sitio. Coti ha conseguido mantener vivas varias durante más de veinte años. Antes que ver el sol, Otra vez o 50 horas forman parte de un catálogo que le permite afrontar un concierto sin depender del éxito de turno.
Hay además una parte de su carrera fundamental para entender quién es Coti. Muchas de las canciones más populares del pop latino de las últimas décadas llevan también su firma. Participó en la composición de Color esperanza, que Diego Torres convirtió en un himno; escribió para Julieta Venegas Andar conmigo; está detrás de Te quise tanto, de Paulina Rubio, y de Dónde están corazón, interpretada por Enrique Iglesias. En 2012 recuperó parte de ese trabajo en Lo dije por boca de otros, llevando a su propia voz canciones que habíamos identificado con otros intérpretes.
Personalmente, siempre me ha parecido interesante escuchar una canción interpretada por quien la escribió. No porque tenga que mejorar la versión que conocemos, sino porque cambia la manera de acercarse a ella. Otro fraseo, otro tempo, otra intención. Antes de los números uno, los videoclips y las reproducciones, alguien tiene que sentarse y escribir la canción.
Coti sigue haciéndolo. Su presente se llama Serenata en Mi Mayor para un amor y un atardecer, publicado a finales de noviembre de 2025 y convertido ahora en el eje de su Serenata Tour 2026. Son diez canciones grabadas entre Buenos Aires y Madrid. El propio Coti lo ha definido como un trabajo “fuera del algoritmo”, grabado con músicos e instrumentos reales, sin samples ni inteligencia artificial.
La decisión tiene interés porque habla también de cómo escuchamos hoy. Las plataformas nos ofrecen millones de canciones y muchas veces decidimos en pocos segundos si algo nos interesa. Coti reivindica otro ritmo para crear y para escuchar. Los que hemos pasado muchas horas con un disco entre las manos sabemos que no todas las buenas canciones entran a la primera. Algunas necesitaban varias escuchas y terminaban acompañándonos durante años.

Ese material nuevo convive en directo con el repertorio anterior. En la gira siguen apareciendo Nada fue un error, Antes que ver el sol, Andar conmigo o Color esperanza junto a las canciones de Serenata. Coti no parece interesado en esconder su pasado, pero tampoco en vivir únicamente de él. Hay memoria, pero también hay presente.
Este verano le hemos tenido cerca. El pasado 7 de agosto actuó en Sonorama Ribera, en Aranda de Duero. Poco más de un mes después llegará a Saldaña. Las fiestas de un pueblo mezclan públicos que difícilmente coincidirían en otro lugar. Están quienes van expresamente a verle, quienes conocen sus discos desde hace veinte años y quienes terminan delante del escenario simplemente porque esa noche toca Coti.
He visto muchos conciertos en festivales, teatros, pabellones, salas y fiestas patronales, y estas últimas tienen sus propias reglas. Aquí no basta con tocar para los convencidos. Delante hay edades, gustos y generaciones muy distintas. La producción, las luces y un buen sonido importan, por supuesto, pero en directo el repertorio sigue mandando. Y Coti lo tiene.
Y luego está Saldaña. El 8 de septiembre es el día grande de las Fiestas de la Virgen del Valle y quienes somos de aquí sabemos que no es una fecha más. Son días de volver, de encontrarte con gente a la que hace meses que no ves, de comidas largas, amigos y calles llenas. La música forma parte de todo eso y las canciones conocidas funcionan especialmente bien en noches así.
Coti tiene 53 años, un nuevo disco, una gira internacional y suficiente historia detrás como para no necesitar demasiadas presentaciones. Sigue escribiendo y sigue saliendo a tocar. El 8 de septiembre tendremos ocasión de comprobarlo en Saldaña. Habrá canciones nuevas y llegarán también esas que todos estamos esperando.
Lo demás, como siempre, lo decidirá el escenario.










