Por siempre, Miguel Nozal

Amigo Miguel, hace escasos días te fuiste dejando un vacío enorme en tu querida y amada Saldaña, lugar que te vio nacer y por la que tanto luchaste y trabajaste hasta la saciedad.

Los que tuvimos la suerte de conocerte, te recordamos con tu eterna sonrisa, tu voz singular, tu gran templanza y tus grandes conocimientos en historia y arqueología que tanto te gustaba. Guardo en mi corazón el bonito detalle que tuviste aquella fría noche del 15 de enero de 2015 cuando bajaste hasta el Teatro Principal de Palencia a acompañarnos en el 15 Aniversario del Periódico Palencia Invierte y cómo me dijiste con tanta complicidad y cariño “¡Cómo no voy a acompañar a un saldañés en un momento tan importante para él y su equipo!”

Recuerdo igualmente con nostalgia cómo me arropaste en la presentación del Digital de Noticias Palencia en la Red en Saldaña facilitándonos todo para poder llevar a cabo el acto. Son esos detalles humanos los que hacen grandes a las buenas personas y, sin duda, tú eres una buena persona.

Me viene a la memoria cómo cada año en la tradicional Feria de las Candelas, donde acudíamos con un stand promocional a dar ejemplares del Palencia Invierte, siempre me preguntabas al terminar cada sesión “¿cuántos ejemplares has dado?”, porque así podías calcular de una forma fidedigna la cantidad de visitantes a la feria…

Incluso recuerdo cómo alguna Navidad, donde la nieve quiso acompañarnos en Saldaña, echarnos, junto a la mítica chopa, alguna que otra guerra de bolas de nieve entre risas y bromas con algún skinero.

Amigo Miguel te has ido muy pronto. Con tan solo 64 años, nos ha dejado un saldañés que con mucha humildad y buen hacer me ha enseñado aún más a valorar la vida y los que aquí quedamos en este loco mundo.

Me has enseñado a aprovechar el tiempo y, sobre todo, a rodearme de buena gente, a saber dialogar con personas de distinta ideología y/o gustos, a poner en valor las cosas en común, a buscar siempre lo que nos une y no lo que nos separa, en definitiva, a ser persona y tener sentido común buscando siempre lo mejor para todos.

Nunca olvidaré la primera vez que fuí a tu despacho como alcalde a plantearte un tema y cómo te levantaste de tu mesa y te sentaste a mi lado en el sillón. Ahí me di cuenta de tu gran calidad humana y cercanía.

El mejor homenaje que te podemos hacer es seguir luchando, disfrutando de las pequeñas cosas, seguir apoyando Saldaña y esta gran provincia que es Palencia.

Miguel y yo no teníamos una relación de amistad diaria, pero tanto él como yo sabíamos que podíamos contar el uno con el otro, y eso me parece fantástico y difícil de conseguir. Por siempre en mi corazón y memoria y muchas muchas gracias por todo, que fue mucho.

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