El Ayuntamiento de Palencia ha puesto el Centro Cultural Lecrác y el Teatro Principal a disposición de compañías y artistas cuyas obras puedan verse afectadas por decisiones de censura. El anuncio llega después de la cancelación de Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva, de la compañía Proyecto 43-2, que estaba prevista para este sábado, 24 de octubre, en el ciclo VI Comunidad a Escena, organizado por la Fundación Siglo, en Valladolid.
El Consistorio también ha expresado su rechazo a las nuevas bases de las ayudas al cine en Castilla y León, que incluyen referencias al «adoctrinamiento ideológico» y la «propaganda partidista». El equipo de Gobierno denuncia que estos criterios condicionan qué producciones reciben apoyo público.
En relación con la obra de Proyecto 43-2, dirigida por María San Miguel, el Ayuntamiento ha señalado que la compañía desarrolló parte de su proceso creativo mediante una residencia artística y técnica en el Lecrác y el Teatro Principal. Por ello, asegura conocer el trabajo de investigación, la dedicación y la preparación que hay detrás de la producción.
La función cancelada aborda la figura y la memoria de Federico García Lorca desde la creación contemporánea. El Ayuntamiento considera que una propuesta de estas características debe valorarse por su calidad y rigor artístico, y ha mostrado su preocupación por que se le haya cerrado el acceso a un espacio público. «Es un motivo de profunda preocupación», señalan.
Desde el equipo de Gobierno defienden que las instituciones deben garantizar la pluralidad cultural y permitir que los artistas desarrollen y compartan sus obras sin condicionamientos ideológicos. También reclaman criterios transparentes en las políticas culturales y en la concesión de subvenciones, para evitar que se conviertan en herramientas de exclusión.
«Cuando se introducen criterios de esta naturaleza sin garantías suficientemente claras y objetivas, se abre la puerta a excluir proyectos por su contenido y a sesgar la producción cultural que recibe apoyo público. El dinero público debe proteger la pluralidad, no reducirla”, señalan, concluyendo que «no vamos a mirar hacia otro lado. Abrimos nuestras puertas, ponemos nuestros espacios al servicio de la creación y defendemos una cultura en la que quepan todas las personas. Porque la libertad cultural no se proclama únicamente: se ejerce, se protege y se defiende con hechos”.









