Palencia fue una de las primeras ciudades de Castilla y León en tener una moderna EDAR, una estación depuradora de aguas residuales. Y, tal vez, ese carácter pionero se apoya en la convicción de que el agua del Carrión es, y debe seguir siendo, de la mejor calidad.
Y para mantener esa calidad, es imprescindible devolver las aguas residuales al río en el mejor estado posible, lo que supone, además, no dañar la naturaleza durante el proceso de depuración. Por eso, la EDAR palentina está considerada “ecofactoría”, ya que lleva años implementando proyectos de I+D+i para favorecer la circularidad y sostenibilidad de todo el proceso.
Un recorrido que le ha dado méritos para ser seleccionada para implementar un nuevo proyecto de investigación que, en este caso, permitirá convertir un contaminante del agua residual, como es el fósforo, en un nutriente para la agricultura.
“Elegimos Palencia para operar nuestra planta piloto porque no es una depuradora al uso, sino una ecofactoría. Eso nos pareció una oportunidad muy buena”, explica Hugo Quintana, el responsable del proyecto de investigación Endorse, promovido por el centro tecnológico Cetaqua, una iniciativa cofinanciada por el Programa Interreg Sudoe a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) que se desarrolla en ocho ciudades de Francia, España y Portugal, entre ellas Palencia.
“Buscamos conocer todo el ciclo del fósforo y desarrollar nuevas tecnologías para valorizar el fósforo en corrientes residuales”. Sales que después se puedan producir para ser aplicadas en agricultura para sustituir a los fertilizantes convencionales, implementando “un modelo de negocio y un plan de acción que nos permita ir más allá del propio proyecto”.
La investigación comenzó en junio de 2025 y se prolongará hasta junio de 2028, gracias a un presupuesto subvencionable de 1.739.900 euros, de los que 1.304.925 euros proceden de fondos FEDER.
De contaminante a fertilizante
La EDAR palentina acogió ayer una jornada técnica en el marco de este proyecto, en la que participó la alcaldesa junto a una representación del Ayuntamiento y de la empresa Veolia. En la jornada se dio a conocer, de manera pormenorizada, los primeros resultados de este proyecto piloto para la recuperación del fósforo y su conversión de contaminante a fertilizante.
Un proceso que se inicia en el pozo colector, donde se recibe la fracción líquida del digestato y se almacena en un tanque pulmón, para después ser filtrado, con el objetivo de eliminar las partículas suspendidas.
Tras esta primera fase, se realiza un proceso de recuperación por precipitación en cascada, tras la cual se separa el sedimento a través de un filtro especial. Las sales de fósforo van a un depósito, mientras los líquidos retornan al ciclo de la EDAR. La última fase es la preparación de dichas sales para ser usadas como fertilizante secundario, que se somete a una validación agronómica en invernadero.
“El fósforo es muy necesario para la vida, la agricultura y los cultivos. Pero hoy en día, su uso está condicionado a la importación”, explica Hugo Quintana. “Más de un 90% del fósforo que hay en España viene de Marruecos, China o Estados Unidos. Tener una tecnología capaz de recuperar este fósforo, que podamos aprovecharlo y reducir este tipo de importaciones, en un contexto de aumento de precios, es muy importante”. En el proyecto Endorse, se está investigando su aplicación en horticultura y diferentes cultivos de cereal.
El círculo virtuoso del agua palentina
El proyecto Endorse se desarrolla en Palencia gracias al buen resultado de otras iniciativas previas de I+D+i. Tal y como explica Javier del Sol, gerente de Veolia en Palencia (empresa denominada ‘Aquona’ hasta hace unos meses), “este proyecto forma parte de todo un proceso de transformación en el que se ha visto inmersa la instalación a lo largo de estos años”.
El gerente de Veolia en Palencia, que agradece el apoyo que el Ayuntamiento presta siempre a las iniciativas de I+D+i medioambiental de la planta, potencia la línea de “ecofactoría, que ha permitido, hasta ahora, un modelo de economía circular donde la EDAR convencional se ha transformado en una instalación” que produce el 80% de la energía que consume y que compagina la circularidad y valorización de residuos con un proyecto social con talleres medioambientales, anillamiento de aves, etc. Iniciativas que han hecho a la estación palentina merecedora de la Medalla de Plata del ranking interno de Veolia.
La alcaldesa recuerda, además, que este “centro de innovación de la gestión del agua” se enmarca en una estrategia más amplia que promueve la economía circular, la descarbonización y la protección de la biodiversidad en la ciudad. Y, en concreto, preserva la ya célebre calidad del agua del río Carrión.

























